Jon Anza Ortúñez (San Sebastián, 1962), cuyo cadáver apareció ayer en la morgue de un hospital del Toulouse, es el ejemplo típico de una vida en ETA, buena parte en la cárcel. Con apenas 20 años fue detenido por pertenecer al 'comando Lau Haizeta' y condenado a 101 años de prisión por cargos como el asesinato en 1981 de un policía jubilado que, como él, residía en el barrio donostiarra de Intxaurrondo. A los 40 años, la mitad de ellos vividos tras las rejas, salió de la cárcel y tres años después, en 2005, se instaló en el País Vasco francés donde reanudó la militancia activa en ETA y enfermó de cáncer antes de desaparecer un 18 de abril de 2009.
Jon Anza fue detenido el 20 de febrero de 1982, un sábado de carnaval, en el barrio donostiarra de El Antiguo cuando esperaba en el interior de un coche robado el paso de un guardia civil contra el que planeaba atentar. La Policía le sorprendió en compañía de otros cómplices del 'comando Lau Haizeta' tras haber localizado casualmente al propietario del vehículo atado a un árbol.
Ese atentado frustrado fue uno de los cargos por los que la Audiencia Nacional le condenó a 101 de los 151 años de reclusión solicitados por el fiscal en el juicio celebrado en setiembre de 1983. La parte principal de la pena obedeció al asesinato del subteniente jubilado de la Policía Nacional Leopoldo García Martín, cometido el 17 de enero de 1981 en Intxaurrondo (San Sebastián). Nacido hacía 63 años en Marbella (Málaga), el funcionario estaba casado, tenía una hija y llevaba retirado desde 1974. La sentencia también castigó varios atentados contra torres de alta tensión y otras instalaciones de la empresa Iberduero.
En prisión, Anza estuvo clasificado con el primer grado penitenciario, que supone el régimen de vida más duro y un control más estricto. Tras pasar por Carabanchel, Alcalá-Meco, Puerto II, Herrera, Daroca, Bonxe y Puerto I, a mediados de los años 90 fue enviado a cárceles extrapeninsulares, reservadas a los integrantes del colectivo de presos etarras más conflictivos y opuestos frontalmente a la reinserción.
Tras mantener prolongadas huelgas de hambre en Ceuta y Tenerife en protesta por el régimen de aislamiento y la prohibición de actividades culturales o deportivas, desde el destino canario regresó a Puerto I. Este traslado fue uno de los 21 acercamientos de presos a la península practicados por el Gobierno de José María Aznar a finales de 1998 en el marco de la tregua declarada por ETA en aquel período.
Trabajó en Sokoa
En febrero de 2001 declaró como testigo en la Audiencia Nacional, en el juicio por el 'caso de los papeles de Sokoa', que nunca había visto ni tenido trato con el acusado Eugenio Etxebeste 'Antton', ex interlocutor de ETA con Madrid. El 18 de octubre de 2002, cuando Ángel Acebes era ministro del Interior, salió del penal gaditano de Puerto tras haber permanecido casi 21 años en prisión.
Regresó a su domicilio en el barrio donostiarra de Intxaurrondo, pero al cabo de tres años se marchó de San Sebastián «porque notaba la presión policial y para estar más tranquilo», según declaraciones de su hermano Koldo Anza. A finales de 2005 se instaló en la localidad vascofrancesa de Ahetze, próxima a San Juan de Luz, y trabajó en la empresa Sokoa de Hendaya hasta que le fue diagnosticada una enfermedad cancerígena. Durante el curso 2006-2007 fue profesor de euskera en el centro de AEK en San Juan de Luz.