Pocas veces se ha puesto en práctica un simulacro de evacuación tan real como el que ayer realizó Ikea. Sólo los gestores de la multinacional sueca del mueble sabían que se trataba de una prueba. Ni los trabajadores, ni los clientes ni las fuerzas de emergencia eran conocedores de que el aviso de bomba era de 'pega'. El resultado fue una alarma y un caos generalizados que afectó a la mayor parte del complejo comercial Megapark, que quedó acordonado durante más de 20 minutos.
En realidad, todo se debió a un malentendido. Según explicaron fuentes de SOS Deiak, los responsables de Ikea ya avisaron el lunes de que tenían intención de hacer una simulación para comprobar que todo su personal estaba al tanto de sus obligaciones en caso de urgencia. «El problema es que la persona que alertó ayer del aviso de bomba no puntualizó que se trataba del simulacro acordado», desvelaron.
Los responsables del Departamento de Interior del Gobierno vasco reconocieron ayer que desde un primer momento tuvieron «casi» la certeza de que se trataba de la prueba pactada. Pero la falta de confirmación lo complicó todo, a lo que se sumó que no conseguían hablar con la dirección de la tienda. El resultado es que el centro de coordinación de emergencias activó de inmediato el protocolo para estos casos con todo su operativo. Bomberos, servicios de emergencia, Ertzainza y Policía local se movilizaron y aislaron el centro comercial, lo que obligó a cortar los accesos rodados por el puente de Aparcabisa.
Reacción «real»
En el interior de las instalaciones tampoco nadie sabía nada. Dentro había 80 trabajadores y en torno a un centenar de clientes. El subdirector de Ikea, Javier Quiñones, reconoció ayer que esto sí lo hicieron «a propósito». «Queríamos probar la capacidad de reacción real y otras veces que habíamos avisado no habíamos quedado totalmente satisfechos», apuntó.
Esta vez sí. En apenas dos minutos el pabellón había quedado totalmente vacío y la gente se encontraba 'a salvo'. «Al margen de la lógica alarma de no saber lo que ocurría, la gente se portó muy bien y, después de pedirles disculpas por el susto y agradecerles su colaboración, les invitamos a un desayuno», explicó.
El desconcierto generalizado se mantuvo durante unos 20 minutos. Entonces, la gerencia de Ikea contactó con SOS Deiak y se aclaró todo. Se retiró el cordón policial y se restableció la normalidad.
La jefatura de la Policía local de Barakaldo mostró ayer su malestar por lo ocurrido. «Podemos entender que el operativo se haya montado así para conocer los tiempos reales de actuación, pero nosotros habríamos actuado con la misma diligencia de haberlo sabido», protestó. El Departamento de Interior también lamentó el error inicial de la llamada «porque nos ha obligado a movilizar un número de efectivos muy superior al que habría acudido en realidad a Megapark de haber tenido la garantía de que se trataba de un simulacro».