La apertura del nuevo mercado de La Ribera ya tiene fecha. El Ayuntamiento de Bilbao se comprometió ayer públicamente con los comerciantes para que la histórica plaza de abastos pueda dar cobijo en la próximo campaña de Navidad a los 68 puestos existentes. Para entonces, dos tercios de la superficie total del inmueble inaugurado en 1929 estarán ya remozadas. «Las obras van bien y estoy seguro de que vamos a ser capaces de respetar este plazo», aseguró el concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas. El reestreno del histórico edificio será parcial, ya que los establecimientos abrirán al público en el ala de San Antón y en la parte central, mientras que las obras continuarán en el flanco de La Merced. Los trabajos no estarán del todo concluidos hasta finales de 2011.
Sabas celebró ayer que los bilbaínos vayan a poder hacer sus compras navideñas en las nuevas dependencias. «Es algo que todo el mundo esperaba», insistió. El edil destacó que la remodelación avanza «con una semana de adelanto y esperamos que, en no mucho tiempo, sean dos». El proyecto arrancó el pasado mes de julio después de que el Ayuntamiento rescatara la concesión al no ponerse los comerciantes de acuerdo a la hora de impulsar la renovación del inmueble. Tras varios años de desencuentros, el Consistorio decidió tomar el mando y ejecutar un plan más modesto que el previsto en un primer momento.
La propuesta municipal dibuja una plaza de abastos de dos plantas, con modernos accesos mecánicos (ascensores y escaleras automáticas) y una estructura totalmente nueva. «Contaremos con entre 100 y 105 puestos», manifestó ayer el concejal de Obras, quien explicó que la configuración definitiva de los establecimientos aún no está definida. «Hemos hablado con cada promotor y es muy probable que haya varios que, finalmente, nos pidan más superficie para ocupar. De ahí que no sepamos el número exacto de tiendas, pero serán unas 100; cinco arriba o abajo», manifestó Sabas.
Entre 3.600 y 4.700 euros
Los establecimientos sobrantes se sacarán a concurso público para actividades «complementarias». Hace unos meses, un grupo de vecinos del Casco Viejo y varios comerciantes que abandonaron La Ribera alertaron de que el Consistorio podía «hacer negocio» con los metros cuadrados sobrantes y promover la instalación de restaurantes y otras instalaciones «ajenas al mercado». Sabas y su compañero de filas Sabin Anuzita desmintieron ayer este extremo. «Puede haber nuevos usos, como un sitio dedicado al café o una vinoteca, pero se va a respetar el ámbito del comercio tradicional», defendieron.
Anuzita desveló que el precio que tendrán que pagar los comerciantes por recibir «la llave en mano» será de 4.700 euros por metro cuadrado para carnicerías y 3.600 para el resto de sectores. Preguntado por si los nuevos adjudicatarios tendrán que abonar más dinero que los titulares de los negocios que ya funcionan, Sabas respondió que los que entran tendrán que hacer frente a un extra: el pago del IPC de los últimos años. A estas cantidades hay que sumar las tasas municipales y los gastos comunitarios. No obstante, el edil de Salud y Consumo quiso matizar que se trata de «una propuesta abierta».