La Unión Europea apoyará con matices la prohibición de comercializar atún rojo del océano Atlántico y del mar Mediterráneo, con el fin de salvar la especie de la extinción, en virtud de un acuerdo alcanzado ayer por los representantes permanentes de los 27 que el consejo de la UE aprobará, sin debate, en una de sus próximas reuniones.
El acuerdo asume las grandes líneas de la propuesta formulada en este sentido hace tres semanas por la Comisión europea: los 27 piden que la entrada en vigor de la medida se retrase hasta el 1 de mayo de 2011, dos meses después de la fecha propuesta por la Comisión. En noviembre del año en curso, el ICCAT (la Comisión Internacional para la Conservación de los Atunes del Atlántico), analizará la última evidencia científica sobre el estado de los recursos de la especie, que el comité permanente del CITES (Convención del Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) deberá asimismo tomar en consideración. Dicho comité deberá formular una recomendación, a la luz de los informes científicos, sobre la conveniencia de mantener al atún rojo en la lista de especies amenazadas. Si tal peligro no existiera, la prohibición no se aplicaría.
Capturas artesanales
El Consejo respeta la excepción para las capturas artesanales de atún rojo y se compromete a explorar la posibilidad de facilitar ayuda financiera que alivie las consecuencias económicas de la prohibición.
No se hacen salvedades en la decisión, sin embargo, sobre los atunes de acuicultura, de los que existen granjas en las costas del levante español, en Malta y en Chipre. Estos dos últimos países votarán en contra precisamente por la ausencia de excepciones para este tipo de producción, según constó en los debates de ayer. El proyecto de decisión del Consejo no menciona que, entre los damnificados por la medida, quepa considerar a la acuicultura.
Existe un fuerte debate en el sector, centrado sobre todo en Francia, sobre lo acertado de las estimaciones que consideran al atún rojo en peligro de extinción.