Eran las nueve y cuarto de la mañana. Los operarios que se encargan de las obras de urbanización de la calle estaban abriendo la zanja que albergará los nuevos servicios de luz, agua, saneamiento y recogida de basuras en al calle José Matía. La excavadora ya se había retirado, pero un bloque de tierra se derrumbó en la zanja y arrastró consigo la toma de gas natural que entraba en el edificio 24 de la calle. El gas empezó a salir como consecuencia de la presión, lo que provocó un fuerte olor que alertó a los trabajadores.
Los operarios reaccionaron inmediatamente. Vallaron el lugar en el que estaban trabajando para impedir que los vecinos se aceraran a menos de cien metros y avisaron a los servicios de emergencia. Pocos minutos después, llegó la Policía Municipal, que cerró el acceso peatonal y de vehículos a la calle y detrás, los bomberos, que abrieron una vía de agua para nebulizar la zona en la que se estaba produciendo el escape y evitar que el gas se dispersara.
Al mismo tiempo, los vecinos recibieron el aviso de permanecer en sus domicilios y evitar las ventanas. «Han avisado por megafonía para que nos saliéramos de casa. Mi hijo estaba muy asustado y me decía que subiéramos al camarote», explicó un residente del primer piso, desde donde se notaba perfectamente el olor del escape. Por otra parte, un matrimonio quedó atrapado durante media hora en el garaje sin poder moverse «porque no nos dejaban salir de allí mientras seguía saliendo el gas de la tubería». El mayor peligro en estas circunstancias es que una fuente de calor produzca una chispa y el gas pueda explotar.
Desconcierto
Los primeros momentos tras el accidente fueron de desconcierto porque la fuga no cesó hasta que llegó el técnico de la empresa suministradora de gas, que se encargó de cerrar la llave de paso. Durante el resto de la mañana, los vecinos de la casa afectada se quedaron sin suministro mientras se reparaba la tubería dañada, hecha de polietileno, un material plástico flexible. «Lo cierto es que apenas me he enterado y prefiero que sea así porque el gas me da mucho miedo», explicó una vecina del mismo portal cuando por fin pudo salir de su casa.
El incidente provocó algunos retrasos. «Me ha pillado cuando iba a salir de casa para llevar a mi nieto al colegio», explicó un vecino una vez pasado el susto. Otros, en cambio, tuvieron que esperar en la plaza de la estación hasta que el dispositivo de seguridad se levantó, a las diez menos cuarto.
No es el primer incidente que se registra en esta obra. El 9 de febrero un trabajador resultó herido cuando una de las placas de hierro que sirven para encofrar la zanja en la que se colocan los servicios, se desprendió de la excavadora que la sujetaba y le golpeó en la cabeza.