La estación de esquí de Baqueira Beret, en el Pirineo leridano, deberá indemnizar con 11.000 euros a un aficionado de la capital vizcaína que se dio de bruces contra unas piedras en una de sus pistas porque ninguna señalización le había advertido de que, a la salida de un cambio de rasante, ese día no había nieve. La sentencia, dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Bilbao (55/10), señala que la empresa titular de las instalaciones, una compañía aseguradora catalana, debió haber marcado el recorrido correctamente para que el esquiador, que permaneció un día hospitalizado con diversas lesiones y estuvo más de un mes de baja, hubiera tomado precauciones.
Los hechos se produjeron hace dos años en la pista Muntayo, un tramo de Baqueira con cierto grado de dificultad, de los denominados 'rojos', por donde se aventuraron el accidentado, un experto esquiador, y su esposa, que marchaba a cierta distancia detrás de él, sin perderle de vista. Según la resolución judicial, el lugar tenía un cartel permanente en el que se podía leer 'Precaución, despacio'; sin embargo, cuando el marido cruzó un desnivel, desapareciendo del campo de visión de su cónyuge, se encontró repentinamente con que la pista tenía calvas y sufrió una aparatosa caída que le dejó secuelas en el hombro derecho y también en una mano.
Caerán «a patadas»
La esposa se libró de sufrir un percance similar porque una familia le avisó de lo que acababa de ocurrir. Cuando llegaron los empleados de Baqueira, la mujer les dijo que la gente «iba a caer a patadas por falta de señalización». La sentencia considera acreditado que la pareja no descendía muy rápido, como esgrimían los dueños de la estación. La magistrada del caso creyó la versión del marido porque, si bien tenía una técnica avanzada, forzosamente debía «acompasar su marcha a la de ella», que era menos experimentada. Después del accidente, en el lugar fue colocada una señal amarilla con unas flechas negras.
El herido presentó una demanda contra la aseguradora catalana que fue juzgada en el partido judicial de Bilbao porque la entidad tiene delegación en el País Vasco. Durante la vista oral, la compañía alegó que el esquiador había pecado de un exceso de confianza y agregó que, a fin de cuentas, la posibilidad de sufrir una caída es elevada cuando se trata de una pista roja como la que utilizaron el demandante y su mujer. La sentencia admite ese extremo, pero siempre y cuando en el recorrido no exista «una circunstancia imprevisible y peligrosa para el esquiador como es la ausencia de nieve».
Al final, la sentencia impone a la estación de Baqueira una compensación de 10.947 euros por las secuelas sufridas por el accidentado, los gastos médicos y de tratamiento, y el equipo de esquí dañado.