En el prólogo (15 kilómetros) del Tour 2009, Contador acabó segundo tras Cancellara. Armstrong sólo pudo ser décimo, a 22 segundos del madrileño. Y peor le fue al estadounidense en la contrarreloj final de la Grande Boucle, en el anillo de asfalto que rodea el lago de Annecy (40.5 kilómetros): Contador ganó la etapa y aventajó en minuto y medio a su entonces compañero de equipo, que terminó en el puesto 16. Armstrong no lo olvida. Lo recordó ayer en la salida de la primera etapa de la Vuelta a Murcia: «Lo del año pasado fue culpa mía. Cometí un error al no entrenarme lo suficiente sobre la bicicleta de contrarreloj».
El azar no tiene nada que ver con el éxito de Armstrong. Mide cada paso. Campeón milimétrico. «La 'crono' requiere un gran trabajo específico que yo no hice en 2009». Eso ha cambiado: «Ahora hemos tratado de mejorar la posición y varios aspectos de los entrenamientos. También hemos trabajado para evolucionar la bicicleta, lo mismo que el casco». La ciencia pedaleando en el ciclismo. Así logró el tejano sus siete Tours. Y así quiere pegarse con Contador por el octavo.
Ayer, en Murcia, comenzó a disputar su segunda carrera del año: la primera etapa tuvo salida y meta en San Pedro del Pinatar. En total, 166 kilómetros, sin apenas dificultades. «Han pasado seis semanas desde que competí en el Tour Down Under y Murcia será un buen test. Sobre todo, la contrarreloj del sábado. El año pasado lo hice mal contra el cronómetro y eso tengo que evitarlo», insistió. Le escuece. Contador vuela en la montaña. Nadie tiene ese baile, esa arrancada. Armstrong necesita pillarle en fuera de juego en alguna etapa llana o de pavés y, además, no puede concederle tiempo en la lucha contra las manecillas. Cuando ganó sus siete Tours, era casi imbatible en esa modalidad. En 2009 fue sólo uno más.
Decisión al sprint
A la espera de la etapa del sábado, ayer el más veloz fue el sudafricano Robert Hunter (Garmin), que superó a Brown (Rabobank) y al mallorquín Reynés (Columbia). A ese desenlace masivo no llegó Theo Bos, el gran favorito: se había quedado relegado en el último puerto de tercera. Al holandés del Cervélo, hecho en el velódromo, aún le queda mucho asfalto por recorrer para ajustarse a la montaña.
La etapa corrió al ritmo de una fuga de cuatro ciclistas: Dany Pate (Garmin), Alexandre Blain (Endure), Lieuew Vestra (Vacansoleil) y Rubén Reig (Caja Rural). Llegaron a tener cinco minutos. No les bastó. El pelotón aceleró y se fracturó en el alto de Cedecero, a 20 kilómetros de la meta. Ahí se quedó Boss. Buena noticia para Hunter, nacido en Johanesburgo y antiguo miembro del Mapei. En 2007 tocó techo al ganar la etapa de Montpelier en el Tour. Ayer levantó los brazos en la Vuelta a Murcia que vive pendiente de un americano obsesionado con poner en hora su reloj.