No es fácil borrar las huellas del tren. Hace un mes que los de Feve se retiraron de las calles de Basurto después de un largo viaje de 112 años, dejando un rastro de balasto a los pies de la nueva estación. El paisaje se recupera poco a poco de esta delicada intervención de cirugía urbana, pero el cambio ya se hace notar. Los vecinos se han librado de la pasarela de mecanotubo que parecía empeñada en afincarse en el barrio y han estrenado dos conexiones peatonales, a la altura del centro de salud y la subida a Masustegi, que les facilitan la vida.
«Empezamos a ver caras que hace mucho que no asomaban por aquí», afirma Ramón Irastorza, responsable de la asociación de comerciantes, desde el mostrador de su mercería. Durante los cuatro años que han durado las obras de soterramiento, las calles más próximas al tajo se han quedado sin perspectiva, encajonadas por las vallas. Aunque por motivos de seguridad no pueden desmontarse mientras se ejecutan los trabajos de relleno, Bilbao Ría 2000 ha quitado la parte superior para abrir ventanas y evitar la sensación de encierro.
Ahora es fácil asomarse a la antigua trinchera ferroviaria y tomar el pulso a la recuperación del espacio urbano. La estación se inauguró el 25 de enero, y de momento tiene un único acceso en la avenida Montevideo frente al edificio de consultas externas del hospital. Ya ha tomado forma la acera de cuatro metros que lo unirá con el que se abrirá al otro lado de la terminal, más cerca de Lezeaga. La nueva entrada se abrirá a finales de marzo, al mismo tiempo que un camino peatonal desde el centro de salud. La aparatosa pasarela de mecanotubo se desmontó a mediados de febrero tras abrir un paso peatonal entre la avenida Montevideo y la carretera Basurto-Castrejana. Con ese enlace y el de Masustegi, que se recuperó el día 5, los vecinos han dejado de dar rodeos. Siguen viendo excavadoras, acopios de traviesas y tramos de vías, pero hay más gente en los bares y el barrio «ha ganado mucha vida», dicen. Mientras prepara la urbanización de la trinchera, Bilbao Ría 2000 se ha fijado una meta más inmediata. A finales de abril derribará el 'puente del camello' entre Camilo Villabaso y Urkiola, que supone un obstáculo para que los trenes de Feve circulen en doble vía y puedan mejorar sus frecuencias.
Ya se está preparando la conexión alternativa, rodada y peatonal, que acortará las distancias entre Sabino Arana y la zona de Elejabarri. En el próximo consejo se adjudicará la construcción de otro enlace. El puente es un ejemplo de cómo las grandes obras públicas tienen repercusiones a ras de suelo. La sociedad urbanística tendrá que construir un nuevo portal para el número 11 de la calle Urkiola, que se construyó después del viaducto y quedaría sin acceso al desaparecer esta estructura. Mientras siga en pie, el 'camello' ofrece una buena perspectiva de lo que se ha avanzado y lo que queda por hacer para aprovechar la antigua plataforma ferroviaria. Las vías de Feve que han desaparecido de Basurto vuelven a asomar pasado el puente de Gordoniz. Es el tramo de mercancías que discurre por el barrio de Irala, donde, si se cumple el compromiso de las instituciones, las obras de soterramiento empezarán este mismo año.