A principios de 2009, el enfermo estaba en la UVI; a finales de año pasó a planta y, ahora, evoluciona. Pero lo hace tan lentamente, que su prolongada estancia en el hospital está afectando a sus defensas. Juan Ugarte, secretario general de SEA-Empresarios Alaveses, volvió a tirar ayer de metáfora durante la presentación de los datos económicos de enero y febrero en Álava para diagnosticar una «levísima» mejoría de la economía, barruntada ya los pasados octubre y diciembre. Sin embargo, prevé «sobresaltos» en un futuro.
El dirigente de la patronal alavesa tiene claro que la conclusión «es positiva», aunque recalcó que la «situación es sensible, lejos de ser óptima. El proceso de recuperación será largo y penoso», pronosticó. Un parecer que coincide con el mostrado el pasado lunes en EL CORREO por Carlos Aguirre, consejero de Economía, quien pidió cautela pese a reconocer que ha respirado tranquilo tras saber que Euskadi ha salido de la recesión al crecer su economía un 0,2% al final de 2009. Un porcentaje que en el caso de Álava se elevó hasta el 0,9%, pero que deja indiferente a la patronal alavesa. «Cojo el dato con pinzas porque se da después de 18 meses de caídas. Las pérdidas han sido enormes en ese tiempo», valoró.
SEA reveló que todavía la mitad de las empresas reconoce que el mercado está en recesión -el 33% cree que ésta es considerable-, aunque su visión es que «la situación es menos mala» que hace unos meses. Por sectores, los del metal, servicios y vinícola son los que salen mejor parados, mientras que la peor parte recae en la madera y, sobre todo, en la construcción. De hecho, seis de cada diez firmas que tienen el ladrillo como su herramienta de trabajo alertan de que la recesión es fuerte.
El modelo alemán
Otro parámetro económico es el de la cartera de pedidos, que «mejora un poco» porque el 68% aún presenta debilidad en este aspecto. Además, un porcentaje similar de empresas asegura que mantendrán sus plantillas, mientras que el 21% insiste en que tiene problemas para acceder a la financiación bancaria. El absentismo en Álava, por su parte, se mantiene en el 6,45%.
Ugarte aprovechó la presentación del barómetro económico alavés para demandar de forma «urgente y valiente» la reforma del mercado laboral. «El objetivo es el mantenimiento del empleo, pero pedimos un marco laboral con modelos que permitan flexibilidad, lo que no significa el despido libre», subrayó. En este sentido, se decantó por el modelo alemán que, enfatizó, permite reducciones de jornada y salario pactadas entre las empresas y los trabajadores en función de la situación del mercado. «En Alemania -recordó-, cuando ha habido caídas importantes en el PIB, la repercusión en el empleo ha sido menor que en España».
También abogó por facilitar «al máximo» la contratación laboral de los jóvenes, «curiosamente el sector con más paro y con mejor formación».