La cuenta atrás ha comenzado. La Torre Iberdrola, el futuro faro de los negocios de Vizcaya, ya tiene fecha oficial para su inauguración. El coloso abrirá sus puertas a finales de agosto del año que viene, dentro de 18 meses. Así lo anunció ayer el presidente de la compañía eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, en el transcurso de una visita a las obras de construcción del rascacielos más alto de Euskadi. El acto, al que también acudieron el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, el diputado general, José Luis Bilbao, y el máximo responsable de la BBK, Mario Fernández, sirvió para celebrar que el esqueleto que dará empaque al gigante de vidrio, hormigón y acero ha alcanzado ya su techo, elevándose 165 metros por encima del suelo de Abandoibarra.
Galán se mostró «orgulloso» y «satisfecho» porque los plazos fijados por el equipo del arquitecto César Pelli se están cumpliendo de manera escrupulosa. «El edificio estará finalizado en el verano de 2011», afirmó con aplomo. «Y aprovecharemos las vacaciones estivales, en agosto, para trasladarnos», avanzó. Uno de sus colaboradores precisó poco después que la apertura de la torre se producirá probablemente en «los tres últimos días de agosto o en los primeros de septiembre».
El encuentro entre Galán, Azkuna, Bilbao y Fernández se prolongó durante una hora. Los cuatro subieron a la azotea del edificio. Pero antes se deshicieron en elogios mutuos en el transcurso de una conferencia de prensa. El presidente de Iberdrola fue breve, pero directo. Agradeció primero el trabajo de «todos los que se han dejado muchas horas de sueño en el camino» para que el rascacielos haya alcanzado su cima. Y se dirigió después al alcalde y al diputado general, a los que atribuyó gran parte del éxito de la iniciativa. «Azkuna nos ha facilitado todo y Bilbao fue quien tuvo la idea de construir un gran edificio en este lugar».
A continuación, y como ya hiciera en su anterior visita, el directivo reafirmó el compromiso de la eléctrica con esta tierra. «Nuesta apuesta por Euskadi es total», enfatizó. «Nos sentimos muy orgullosos de hundir nuestras raíces aquí y de tener presencia en todo el mundo», añadió. Por último, Galán mostró su alegría porque no se haya producido «ningún accidente laboral» hasta la fecha.
Contribución fiscal
El alcalde fue el siguiente en tomar la palabra. El regidor subrayó el carácter bilbaíno de la compañía y dijo sentirse muy honrado por la continuidad en la villa de «una institución señera que nació aquí». José Luis Bilbao, por su parte, no dudó en calificar a la empresa de «socio» de la Diputación. «Su gran contribución tributaria nos permite ahondar en el crecimiento del territorio y sus servicios», valoró. «Hoy pisamos el cielo de Euskadi y, con este edificio, tenemos techo para rato», concluyó.
Terminados los discursos, las autoridades se calzaron unas botas, se ataviaron con un anorak fosforito y se protegieron con un casco. Llegaba el momento de subir al coloso de Euskadi. Ascendieron en montacargas hasta la planta 35. Después, completaron varios tramos de peldaños y, ya en la última parte, tuvieron que usar una escalera de mano. El esfuerzo se vio recompensado con «unas vistas únicas».