Tras la tempestad, siempre llega la calma. Al menos para la colonia vasca representada en ARCO, compuesta por tres galerías -Carreras Múgica, Trayecto y Vanguardia- después de que Windsor y Altxerri hayan renunciado a acudir. En un solo día todas han cerrado ya alguna venta y encaran las próximas jornadas con franco optimismo. Ignacio Múgica no tiene dudas: «El año pasado fue muy malo y éste está siendo mucho mejor. Había incertidumbre, pero se ve actividad». ¿Ha merecido entonces la pena invertir un mínimo de 18.000 euros por cabeza? «Sí. Es un mercado, pero también un escenario de visibilidad», contesta Fernando Illana, de la vitoriana Trayecto.
Como es tradición, los expositores llegados de Euskadi apuestan por los artistas autóctonos. Carreras Múgica pone en liza dos esculturas de barro de Chillida «moldeadas a mano» por el genio guipuzcoano, que valen 170.000 y 180.000 euros, respectivamente. Obras de Itziar Okariz y Erlea Maneros comparten protagonismo a lo largo del stand con Asier Mendizabal, Pello Irazu, Xabi Salaberria y Susana Talayero. No hay ni un 'oteiza', un bien preciado «pero escaso».
Pero la creación más cara de la galería bilbaína -cuesta 900.000 dólares- es una escultura de Richard Serra con una curiosa historia a sus espaldas. Se trata de una maqueta de un monumento encargado en 1981 por el ex alcalde Enrique Tierno Galván para la céntrica plaza de Callao, en Madrid, que al final no pudo colocarse.
En Vanguardia la estrella es Mabi Revuelta. La artista bilbaína ha elaborado una obra en la que aúna expresión plástica y ballet. Todo surgió después de que le encargaran el cartel del festival BAD. Quería probar fortuna en las artes escénicas y preparó un ballet tráctico en homenaje al director Oskar Schelemmer y el Teatro Negro de Praga que se representó en el Arriaga. De ahí salió un atrezzo formado por una suerte de esqueletos blancos y negros que ahora se expone en la galería de Petra Pérez. «Hacen las letras del abecedario», narra.
Instantáneas de China
Alfonso Zubiaga, Begoña Usaola... Colocar en el mercado a los autores con los que se trabaja a diario en la galería es el objetivo de Vanguardia. Y también, cómo no, el de Trayecto. Una instalación con cubos blancos e instantáneas de China del fotógrafo vallisoletano Ángel Marcos, una de las sensaciones de la 29º edición de ARCO, fue vendida ayer en un abrir y cerrar de ojos. Se lo ha llevado una fundación asturiana. Aitor Lanjarín, Joxerra Melguizo y Juan Luis Moraza están representados en la exposición de la firma alavesa. Y a precios para todos los bolsillos. «Tenemos obras de entre 6.000 y 65.000 euros», desvela Illana.