La reunión celebrada ayer entre técnicos de la Autoridad Portuaria y los ayuntamientos afectados por el dragado de la playa de La Arena arrojó una conclusión preocupante: falta información que determine con fiabilidad los efectos que la extracción de 10 millones de metros cúbicos de sedimentos marinos tendrá en el entorno. Así lo defendieron los representantes del Consistorio de Muskiz, que apoyaron su tesis en un estudio realizado por un experto en geología litoral de la UPV. En él se denuncia la falta de datos reales que se sustenten en el análisis de muestras sobre el terreno. Por eso, el Ayuntamiento minero pidió la paralización de los trabajos hasta disponer de esos resultados, si bien recopilarlos puede suponer una espera de, al menos, cinco años.
«Las carencias de información detectadas recomiendan realizar de forma inmediata un estudio de las características topográficas y batimétricas que incluya la recogida de muestras de sedimento en la playa de La Arena». Ésa es una de las muchas advertencias que prevé el estudio elaborado por el Doctor Alejandro Cearreta, que critica el estudio de impacto ambiental elaborado como aval para el proyecto. «El problema es que han utilizado modelos informáticos para ver cómo se comporta el entorno. Se basan en hipótesis y teorías, pero no tienen datos tomados sobre el terreno», acusó el concejal de Medio Ambiente en Muskiz, Marcos Cucó.
La reunión se prolongó durante tres horas y media. Técnicos de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), autores de uno de los informes medioambientales elaborados sobre el proyecto en 1997, explicaron sus investigaciones a los responsables municipales de Muskiz y Zierbena, entre otros. «Dicen que han tenido en cuenta las peores situaciones posibles, calculando un período de retorno de oleaje de 75 años», relató el portavoz del PNV en Muskiz, Borja Liaño. El concejal criticó, sin embargo, que el estudio de la UPC no tuviera en cuenta la marisma del Barbadún, convertida en Lugar de Interés Comunitario. «También calificaron el agua como de clase C, no apta para el baño, cuando Osakidetza y Salud Públicala avalan lo contrario», recordó.
Pero hay más pegas. Cucó destacó además que, si bien los técnicos de la UPC prevén un incremento en la altura y fuerza del oleaje contra los acantilados tras la extracción de la arena, «no han calculado» las consecuencias de este cambio.
«Un voto de confianza»
El alcalde de Zierbena, Marce Elorza, también participó en el encuentro. Con un talante más conciliador, el regidor apostó por «dar un voto de confianza» al proyecto, eso sí, manteniendo la vigilancia. «El informe recoge la necesidad de realizar un seguimiento hasta tres años después de que finalicen los trabajos, y queremos que se cumpla», advirtió.
Críticas al margen, la Autoridad Portuaria dio cuenta a los ediles de los avances que ha experimentado el proyecto. Así ,la primera fase de los dragados culminará la semana que viene, con la extracción de 1,3 millones de metros cúbicos de sedimentos que se utilizarán en su totalidad como relleno del nuevo muelle AZ3 del Superpuerto. Hasta mayo las dragas no volverán a trabajar. Entonces reanudarán las extracciones para recoger alrededor de 800.000 metros cúbicos de arena en un mes, ya que el inicio de la temporada de baño en junio prohibirá faenar en las inmediaciones del arenal hasta noviembre.