En todos los proyectos urbanísticos, por grandes que sean, hay una primera piedra, una imagen y una fecha que quedan para el recuerdo en las hemerotecas. La de Zorrozaurre se colocó ayer, de forma simbólica, en la explanada de Botica Vieja donde se han celebrado tantos conciertos de la Aste Nagusia. Una urna con los periódicos del día, las monedas de curso legal, un 'pen-drive' con forma de médico que recoge el proyecto de la nueva clínica del Igualatorio y el acta oficial fue testigo del arranque de la construcción del primer edificio que pone sus cimientos en el gran espacio de oportunidad de Bilbao.
El acto se celebró en una carpa a pie de obra, donde más de un centenar de personas, representantes de distintos sectores de la sociedad vizcaína, se resguardaron del intenso chaparrón. Entre ellos estaba Fernando Querejeta, el presidente de Idom, la otra empresa que se adelantará al desarrollo de Zorrozaurre con la instalación de su sede en el antiguo depósito franco. El Ayuntamiento ha aprobado sendos planes parciales para desgajar ambos proyectos del conjunto de la operación urbanística y ponerlos a salvo de los retrasos.
De esta forma, mientras continúa la tramitación del Plan Especial de toda la zona, que la semana pasada recibió el espaldarazo de las instituciones, irán tomando forma las dos primeras obras. La rehabilitación del depósito franco aún está pendiente de la firma del acuerdo definitivo de compraventa y la inscripción de la parcela, aunque se espera que empiece en breve. La construcción de la clínica del Igualatorio, que se convertirá en el mayor centro sanitario privado del País Vasco, ya es una realidad.
La comisión gestora que lidera la regeneración de Zorrozaurre inició la urbanización del solar, de 9.000 metros cuadrados, el pasado verano y a principios de este año se lo entregó a los responsables del IMQ. Durante ocho meses se trabajará bajo rasante y después empezará a hacerse visible la estructura del inmueble, con un bloque de fachada poligonal, con un perfil diferente en cada planta, como elemento singular. El objetivo es culminar las obras en dos años, antes de que, a finales de 2012, empiece la apertura del canal de Deusto y la construcción del primer puente de la futura isla. Durante algún tiempo será el único edificio de nueva planta de la zona, ya que hasta 2013 no está prevista la edificación de las primeras viviendas.
«Tenemos la sensación de estar sembrando futuro», destacó el director general del IMQ, José Andrés Gorricho. La compañía decidió construir una gran clínica hace cinco años y barajó otras ubicaciones, como Miribilla, aunque se decantó por un proyecto más ambicioso que exigirá una inversión de 85 millones. La apuesta se lanzó en «otros tiempos», antes de la crisis, «pero mantenemos nuestro compromiso con la ciudad», recalcó. El centro, que supondrá el cierre de la clínica San Sebastián, tendrá 211 plazas de hospitalización incluyendo la UCI, las Urgencias y el hospital de día, e incorporará áreas de Obstetricia, Medicina Nuclear y Oncología entre otros servicios. En la promotora participan, además del Igualatorio, que tiene el 75%, Adeslas (20%) y BBK (5%).
El alcalde y el diputado general encarnaron el respaldo institucional a la iniciativa, aunque Iñaki Azkuna dio a su discurso un contenido más político. Los ayuntamientos, dijo, deben apoyar «desde la más estricta legalidad a las empresas que se modernizan. Tenemos armas urbanísticas para usarlas con cordura, con prudencia y sin complejos en beneficio del interés general», enfatizó. Arremetió, sin citarlo, contra el grupo municipal del PSE, el único que cuestionó la recalificación de la clínica San Sebastián para construir 117 pisos que contribuirán a financiar el nuevo centro sanitario por considerarla un ejemplo de «urbanismo a la carta». «No puedo entender que por razones timoratas, trasnochadas o intereses particulares alguien se oponga a estos proyectos», zanjó el alcalde.