Jesús Eguiguren lanzó ayer varios e inusuales pescozones a José Luis Rodríguez Zapatero. El que fuera uno de los principales protagonistas del último proceso de paz sostuvo que el presidente del Gobierno, y líder de su partido, tiene una «cierta lentitud a la hora de reaccionar ante los acontecimientos», algo que, en su opinión, ya se pudo ver durante el proceso de paz, «cuando dijo aquello de que 'el año que viene estaremos mejor', cuando sabíamos que estaba roto». Una forma de actuar que el presidente del PSE trasladó a la gestión de la crisis económica que está realizando La Moncloa. Para Eguiguren, es ahora cuando el jefe del Ejecutivo está empezando a hacer sus deberes. «Por primera vez está haciendo lo que tiene que hacer», dijo.
El 29 de diciembre de 2006, Zapatero compareció ante la prensa para hacer el balance anual de su gestión y lanzar un mensaje optimista acerca de unas negociaciones sobre las que se cernían numerosas dudas: rebrote de la kale borroka, robo de armas en Francia, duros comunicados por parte de ETA... A pesar de estas evidencias, el jefe del Ejecutivo vino a decir que el proceso de paz era irreversible. Veinticuatro horas después, la banda volaba la T-4 de Barajas y asesinaba a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Zapatero se veía obligado a salir de nuevo ante los medios de comunicación para dar por suspendido el diálogo con la organización terrorista. El propio presidente admitió en este periódico en marzo de 2008 que aquella declaración fue uno de sus mayores errores durante su primera legislatura.
¿Por qué la hizo? Apenas unas semanas antes, representantes del Gobierno habían mantenido con una delegación de ETA una reunión para analizar la situación del proceso de paz. Y, según algunas informaciones, en aquella cita habría tomado parte Eguiguren, quien, a su vez, habría trasladado al Ejecutivo la idea de que los terroristas querían seguir adelante con las negociaciones. Con esta información en su mano, Zapatero vaticinó un futuro halagüeño. Pero también hay quien sostiene justo lo contrario: que el presidente del PSE llevaba tiempo advirtiendo al Ejecutivo central de que el proceso había embarrancado y que sólo evitaría la vuelta a las armas un milagro que, al final, no se produjo.
Como Tony Blair
Dos años después de aquella polémica, Eguiguren recordó ayer en Radio Euskadi el error cometido entonces por Zapatero, pero no como una acción aislada, sino como un ejemplo de la forma de ser que, a su juicio, tiene el presidente del Gobierno y que se ha vuelto a comprobar durante la crisis económica.
Para el líder de los socialistas vascos, Zapatero ha pecado de cierta inacción y ha seguido una «política bienintencionada que era incompatible con la situación de crisis». Respecto a las medidas que estudia tomar el Gobierno central, Eguiguren no quiso valorar si son más o menos acertadas, pero sí que ya era hora de que el jefe del Ejecutivo adoptase alguna. «Prefiero a un presidente que tome medidas a uno que no lo haga», subrayó.
En este sentido, se mostró convencido de que lo que tiene que hacer Zapatero es explicar bien a los españoles las iniciativas que quiere poner en marcha, porque, si lo hace, y aunque éstas sean «duras y haya que hacer sacrificios», recuperará «esos apoyos que dicen que ha perdido». «Yo no estoy preocupado por lo que está haciendo, sino que estaba preocupado por lo que no estaba haciendo antes», insistió, antes de reconocer que Zapatero, al igual que en el proceso de paz, «también tardó en reconocer» la gravedad de la crisis económica, aunque en su descargo recordó que «otros cayeron en el mismo error».
Durante su intervención en la radio pública vasca, Eguiguren dijo que el PSE no debe «refugiarse en la filosofía del cambio» y apostó por impulsar un nuevo socialismo vasquista y perder «cualquier tipo de complejo, de hacer algo parecido a lo que hizo Tony Blair con el nuevo laborismo».