Euskadi tiene un papel destacado en la industria auxiliar del automóvil. También en la energética y, especialmente, en la vinculada a la electricidad. Si el futuro de la automoción pasa por el impulso al coche eléctrico, el País Vasco debe ponerse ya las pilas para mantener su papel en esta industria. Este simple razonamiento es el que ha llevado a la Administración vasca a considerar que el proyecto de desarrollo del coche eléctrico es una de las iniciativas 'estrella' de la legislatura en materia industrial.
Mañana se dará un paso adicional. Protocolario para la galería, pero simbólico. Las empresas vascas vinculadas al sector energético firmarán un acuerdo con la industria auxiliar del automóvil de la comunidad autónoma. El objetivo no es otro que garantizar un trabajo común en este proyecto. Los primeros, los de la energía, generan electricidad, desarrollan tecnología para el control y la seguridad de las redes de distribución, fabrican baterías o tienen redes de gasolineras que en el futuro se convertirán en 'electrolineras'. Los segundos fabrican componentes que en el futuro van a sufrir una inevitable transformación y tienen una relación de cliente-proveedor con los fabricantes de automóviles. Es el matrimonio perfecto, imprescindible.
Romper el círculo
El Gobierno vasco no ha ocultado su deseo de liderar el proceso y de estimular la ruptura de círculos viciosos. No se fabrican coches eléctricos porque no hay redes de recarga; y éstas últimas no se construyen porque tampoco hay demanda a la que atender. Para quebrar esa dinámica diabólica, el Ejecutivo, a través del Ente Vasco de la Energía, ha decidido crear una empresa conjunta con Repsol. Su objetivo será desarrollar la tecnología de recarga y construir la primera red de 'electrolineras' donde los vehículos eléctricos podrán sustituir las baterías.
El Departamento de Industria también ha alcanzado un acuerdo con Mercedes, para ayudarle en su experiencia piloto de fabricar en su planta de Vitoria las primeras 100 unidades de una furgoneta eléctrica, pensada para el reparto dentro de las ciudades. El cluster del automóvil y la corporación de centros tecnológicos Tecnalia también ha suscrito acuerdos con Mercedes para unirse a la experiencia.
Por su parte, la Diputación de Vizcaya ha decidido buscar también su hueco en esta historia y ha firmado un acuerdo de colaboración con Iberdrola que, de momento, ha quedado en una mera manifestación de intenciones, sin concreción en materia de inversiones o proyectos.