La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, salió ayer al paso de las declaraciones del comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, de quien dijo que ha sido «poco prudente» al meter en el mismo saco a España y Grecia al referirse a la crisis y ver en ambos países problemas comunes. La situación «no tiene nada que ver», aseguró la vicepresidenta segunda, interpretación en la que fue respaldada por el ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, y también por el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo.
Almunia había dicho que Grecia, Portugal, España y «otros países» de la zona euro comparten problemas estructurales, como «una pérdida constante de competitividad» y un elevado déficit público.
Elena Salgado criticó a Almunia por «simplificar demasiado» y aseguró que «la situación de España no es parecida a la de Grecia, ni en términos de deuda pública ni de fortaleza económica».
Por su parte, el vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, dijo que respeta mucho pero no comparte la opinión del comisario, porque los problemas de España «no son comparables» a los de «otros países».
Admitió el ministro que España tiene dificultades económicas, pero el Ejecutivo ha «presentado un programa de ajuste presupuestario a la Unión Europea» que es «absolutamente razonable». Una iniciativa, subrayó, que «va a permitir corregir los problemas que en este momento tiene la economía española».
A su vez, Fernández Toxo pidió «prudencia» a Almunia y señaló que Grecia y Portugal «tienen problemas y tejidos económicos distintos».
Por su parte, el comisario eludió pronunciarse sobre las críticas vertidas. «No tenemos ningún comentario», afirmó su portavoz, Amelia Torres, quien precisó que Joaquín Almunia se había limitado a contestar a las preguntas de los periodistas sobre el riesgo de contagio de la crisis griega a España y Portugal, y señaló que no tenía nada que añadir a sus declaraciones. «No creo que hayamos sido nosotros los que hayamos hecho la comparación», insistió.