El Ministerio del Interior está decidido a minar definitivamente el núcleo duro de Batasuna más afín y fiel a ETA. Quiere restarle la influencia que aún le queda en la izquierda abertzale y, sobre todo, neutralizar su ascendente en el frente carcelario. Y en los últimos días, en plena movilización de reclusos terroristas, ha realizado un movimiento clave en esa estrategia: ha alejado desde la cárcel salmantina de Topas al penal de Sevilla II a Joseba Permach, duro entre los duros de la coalición.
El ex coordinador general de la formación ilegalizada, quien en su momento tuvo en sus manos gran parte de los resortes de poder en Batasuna, sigue plegado a las órdenes de ETA y del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK), según fuentes de la lucha antiterrorista. Los intentos de Instituciones Penitenciarias por despertar su disidencia con su estancia en Topas (un penal en el que Interior concentra a los presos terroristas que, sin llegar a criticar a la banda, sí han mostrado cierto hastío) han sido baldíos.
Permach, que ha seguido todas las movilizaciones ordenadas por el EPPK, en un principio iba a ser trasladado a la cárcel de Puerto III, en Cádiz, el centro donde están recluidos los más irredentos y sanguinarios presos de ETA. Sin embargo, a última hora Interior cambió de opinión por «motivos logísticos».
El alejamiento a Andalucía de Permach no tiene precedente entre los dirigentes de Batasuna, la mayoría de ellos encarcelados en las sucesivas redadas ejecutadas desde el otoño de 2007 por Baltasar Garzón. Interior no ha castigado especialmente a la cúpula de la coalición proscrita, que se encuentra, en su inmensa mayoría, concentrada en penales del tercio norte peninsular. Dos cabecillas, Mikel Zubimendi y Anjel Elkano están presos en Zuera (Zaragoza), el gran centro donde Interior concentra a los reclusos discrepantes. Otros tres dirigentes, pese a no haber criticado abiertamente a la banda, están en centros limítrofes al País Vasco. Es el caso de Juan José Petrikorena y Joseba Álvarez (encarcelados en Logroño) o Pernando Barrena (Cantabria).
Precisamente, la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decretó ayer la libertad de Pernando Barrena bajo fianza de 50.000 euros. El dirigente abertzale, encarcelado desde 2008, la hizo efectiva durante la tarde y al anochecer estaba ya en libertad. La sala, que ha prorrogado técnicamente su prisión provisional dos años más, le impone no obstante la prohibición de realizar actos políticos o crear un partido de similares características a Batasuna.
Barrena ya había abonado otra fianza de 200.000 euros en marzo de 2006, cuando el magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska se la impuso por los 108 incidentes violentos que se registraron durante la jornada de huelga convocada el 9 de marzo de ese año en el País Vasco y Navarra en protesta por la muerte de dos presos etarras.
El grado de seguimiento de la campaña del EPPK en las cárceles ha servido de termómetro al Ministerio del Interior, que, a la vista de estas movilizaciones, baraja en breve nuevos traslados de presos influyentes. En el punto de mira de Instituciones Penitenciarias está ahora Arnaldo Otegi, interno provisionalmente en la cárcel madrileña de Estremera.
El ex portavoz de Batasuna insistió la semana pasada, durante el juicio por exaltación a un preso etarra, en hacer patente que seguía la huelga de hambre ordenada por ETA a sus presos, se negó expresamente a condenar la violencia y reiteró su «absoluta sintonía» con las propuestas de la izquierda abertzale tuteladas por la banda. En la misma situación está el ex líder de LAB, Rafael Díez Usabiaga, internado hasta ahora en Estremera con Otegi y que también ha seguido las movilizaciones ordenadas por el EPPK.
Un acercamiento
El de Permach no ha sido el único movimiento estratégico del mes de enero. En los últimos días, el Ministerio del Interior ha ordenado el acercamiento desde el 'destierro' de la cárcel de Huelva hasta Salamanca del abogado de Gestoras Txema Matanzas Gorostiza, quien hasta hace unos meses era considerado como el enlace de ETA con sus presos y uno de los personajes más duros del llamado entorno legal de la organización.
Matanzas, encarcelado por su pertenencia al entramado KAS-EKIN-XAKI, ha sido acercado tras años de confinamiento en Andalucía, después de que el pasado verano reconociera en una carta que la situación de la banda y su entorno es «caótica» y que a ETA le «ha llegado la hora de cerrar la persiana». En ese documento intervenido por las fuerzas de seguridad, Matanzas, que criticaba las exigencias de la banda a sus presos, afirmaba que ETA y la izquierda abertzale tenían que interiorizar que «el Estado no va a volver a negociar» después de que la organización terrorista rompiera la tregua con el atentado de la T-4.
La naciente disidencia de un personaje como Matanzas se considera clave en Interior, que quiere ver cómo se desenvuelve el abogado en Topas, donde hay ya otros 15 reclusos etarras que, de una otra forma, han hecho públicas críticas a la banda.
Otros dos movimientos de menor calado a las dos cárceles de la disidencia (Zuera y Villabona) completan la última estrategia de Interior. Dos 'duros', Kepa Etxebarria y Asier Ormazabal, han sido llevados desde el centro gallego de A Lama a las cárceles aragonesa y asturiana.