El descubridor del 'chivatazo': «No esperábamos una filtración en una operación tan importante»

El policía declara al tribunal que no tuvieron duda de que fue un soplo interno

MATEO BALÍNMADRID
Un momento de la primera sesión del juicio. / E. Naranjo (Efe)/
Un momento de la primera sesión del juicio. / E. Naranjo (Efe)

El agente que descubrió el 'chivatazo' tras escuchar la grabación recogida en el vehículo del dueño del bar Faisán, Joseba Elosúa, ha declarado hoy que en ningún caso "esperaban" que se hubiera producido una "filtración en una operación tan importante" contra el aparato de extorsión de ETA, y que tras analizar la cinta llegaron a la conclusión "de que procedía de un policía".

El testigo J. Ventas, miembro del equipo investigador del soplo que se juzga en la Audiencia Nacional, y por el que se sientan en el banquillo el comisario Enrique Pamiés y el inspector José María Ballesteros, ha explicado al tribunal que nada más concluir que hubo una delación informó a su jefe, Carlos Germán, que le dice que haga la trascripción y se la mande.

Este hallazgo se produjo la misma tarde del 'chivatazo', hacía las 20.30 horas, y desde ese momento se empezó a mover la maquinaria para investigar los hechos, ya que se trataba de una operación clave contra ETA tanto para España como para Francia.

Antes que él ha declarado su jefe, el comisario Germán, que mantuvo su tesis de que el soplo había tenido un móvil político -evitar la detención del dirigente del PNV Gorka Aguirre, acusado de mediar en los pagos entre empresarios y ETA- y estaba enmarcado en un contexto mayor: la tregua de la banda y la verificación de las negociaciones que estaba realizando el Gobierno socialista.

En su declaración, Germán ha asegurado que los cortes que presenta la cinta de videovigilancia que se instaló frente al bar Faisán resultan "irrelevantes para la investigación" y ha garantizado que en las "horas de interés para la investigación" no se produjeron interrupciones. Ha señalado asimismo que la cinta permaneció bajo su custodia desde mayo de 2006 hasta que fue remitida al Juzgado Central de Instrucción número 5 en febrero de 2007, periodo en el que, ha afirmado, "la cinta no la visionó nadie que no fuera del equipo de investigación".

El informe de la Guardia Civil apunta que la grabación registraba dos cortes -de tres minutos uno y 16 segundos el otro- que pudieron tener un carácter "intencional" y eran distintos a los que se registraron en los días anteriores y posteriores a la delación, que con mayor probabilidad fueron "accidentales".

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