Bo Xilai admite haber «cometido errores»

El exdirigente sigue rechazando los cargos de malversación y abuso de poder que se le imputan

EFEJINAN (CHINA)
Bo durante su intervención. / Reuters/
Bo durante su intervención. / Reuters

El exdirigente chino Bo Xilai ha admitido haber "cometido errores", pero ha rechazado los cargos de malversación y abuso de poder que se le imputan, en el tercer día del juicio que se le sigue y que ha tenido su punto álgido en un careo entre el antiguo líder y quien fuera su mano derecha, Wang Lijun.

De acuerdo con la transcripción oficial del juicio que ha difundido en internet el Tribunal Intermedio de Jinan (este de China), Bo pareció rebajar un tanto la combatividad mostrada en los dos primeros días del proceso, cuando rebatió tajantemente el resto de los cargos que se le imputan, en torno a la aceptación de sobornos.

Así, admitió "graves errores de juicio" en el manejo del escándalo a raíz del asesinato del empresario británico Neil Heywood en noviembre de 2011 en Chongqing, la ciudad donde entonces era mandamás. También aceptó "cierta responsabilidad" al examinar el cargo de malversación de cinco millones de yuanes (800.000 dólares) de fondos públicos. Aunque según su versión fue su esposa Gu Kailai quien se apropió de este dinero, él reconoció que debía haber hecho más para devolver los fondos.

"Me siento avergonzado", señaló, en una declaración en la que también reconoció haber mantenido relaciones extramatrimoniales a finales de los años noventa que motivaron que su esposa se trasladara con el hijo de ambos, Bo Guagua, al Reino Unido durante varios años. El mandatario acusó a su esposa de declarar en su contra, dado que sobre ella pesa una condena a muerte por el asesinato de Heywood que puede verse conmutada a cadena perpetua si muestra buen comportamiento, por lo que le conviene denunciarle.

Careo

Pero el punto álgido de la vista de hoy se produjo cuando entró en la sala de audiencias Wang Lijun, el hombre que, al buscar refugio en febrero de 2012 en un consulado estadounidense, destapó los hechos en torno a la muerte de Heywood y provocó la caída en desgracia de Bo, en el mayor escándalo político en décadas en China. Wang cumple desde septiembre del año pasado 15 años de prisión por deserción, manipulación de la ley, abuso de poder y corrupción, todos ellos cargos relacionados con el escándalo.

Ambos coincidían por primera vez desde enero de 2012, cuando una pelea entre los dos acabaría desencadenando la fuga de Wang al consulado. De acuerdo con la versión de Bo, Wang le había informado de la muerte de Heywood en enero de 2012 y de que "había rumores" sobre la participación de Gu. Ella, dijo Bo, "me convenció de que no le había asesinado" y le mostró un certificado de defunción, firmado por la esposa de Heywood, que estipulaba el exceso de bebida como la causa de la muerte. Confrontó entonces de nuevo a Wang, quien esta vez responsabilizó explícitamente a Gu de la muerte. Según su propia versión, Bo, encolerizado, abofeteó a su subordinado y rompió un jarrón.

El exdirigente declaró que asume su "responsabilidad" en la fuga del antiguo jefe de Policía al consulado estadounidense. No obstante, Bo aseveró que no abusó de su poder para presentar "pruebas falsas, certificados médicos falsificados" o para ordenar que se publicara en Weibo -el Twitter chino- un anuncio que decía que Wang Lijun se encontraba de retiro para un "tratamiento médico", y justificar su ausencia.

"Amigo" y "víctima" de Bo

Por su parte, Wang Lijun se describió como "amigo" y "víctima" del antiguo dirigente chino. Según la versión del exjefe de Policía, quien precisó que Bo le dio un puñetazo en el oído que le hizo sangrar en su enfrentamiento del 29 de enero, le dijo "de manera muy calmada que debía afrontar la situación". Wang decidió fugarse porque su situación "era peligrosa... Yo había sufrido violencia y todos mis colegas e investigadores implicados en aquel caso habían desaparecido".

Durante la mañana, el tribunal examinó los cargos de malversación, según los cuales Bo se apropió de los fondos públicos porque necesitaba dinero para sufragar la educación de Guagua, quien cursó sus años escolares en la exclusiva escuela privada británica Harrow y que en la actualidad estudia en Estados Unidos.

Bo aludió a los ingresos de su esposa como abogada para rechazar ese supuesto. "Gu ha testificado que su firma de abogados tenía cinco sucursales, la situación económica era muy buena. Gu también me dijo que Guagua era un estudiante excepcional y había conseguido becas", declaró el exdirigente de Chongqing. El juicio, que se ha alargado dos días más de lo esperado, se reanudará mañana.

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