Batalla campal en los alrededores de Maracaná

El gas lacrimógeno utilizado por los agentes se ha sentido dentro del estadio durante el partido | Miles de personas secundan las convocatorias para protestar coincidienco con el Brasil-España

AGENCIASBRASILIA
Un momento de los disturbios. / Afp/
Un momento de los disturbios. / Afp

El gas lacrimógeno usado anoche por la policía para contener una manifestación se pudo incluso sentir en las gradas del estadio Maracaná de Río de Janeiro al comienzo de la final de la Copa Confederaciones, que juegan Brasil y España. Los policías se enfrentaron a los manifestantes a menos de un kilómetro del estadio, en la confluencia de las avenidas Francisco Xavier y Maracaná, según constató. La confrontación estalló después de que un grupo de manifestantes lanzara objetos contra el cordón policial, que respondió lanzando las bombas de gas lacrimógeno.

Aunque los manifestantes se dispersaron inicialmente, muchos decidieron volver al lugar. La marcha, de más de mil personas, según información preliminar de la policía, salió de la Plaza Saens Peña, en el barrio de Tijuca, a unos dos kilómetros del estadio, hacia el Maracaná, con carteles a favor de la educación y en contra de la corrupción y la concesión del estadio a la gestión de empresas privadas, entre otras quejas. 'Maracanós' (Nosotros Maracaná) es el grito que dominaba en la concentración, dentro de la cual había un grupo de personas con los rostros cubiertos cargando mochilas, mientras que policías la acompañan caminando junto con los manifestantes.

En protestas anteriores en las inmediaciones de los estadios donde se jugaban partidos de la Copa Confederaciones también hubo enfrentamientos entre algunos manifestantes violentos y las fuerzas del orden. En la Plaza Saens Peña ocurrió un intento de agresión a un periodista de la cadena Globo por parte de unas tres personas.

La policía intervino y detuvo a dos personas, aunque tras la presión de los manifestantes los liberó. Los participantes en la marcha también entonaban consignas contra Sergio Cabral, el gobernador del estado de Río de Janeiro, al que tachaban de "dictador". Previamente tuvo lugar otra movilización en la que participaron unas 5.000 personas, que también partió de la Plaza Saens Peña hasta cerca del estadio, sin que hubiera ningún incidente.

La protesta fue contenida por un gran cordón policial desplegado un kilómetro antes de Maracaná. A fin de garantizar la seguridad en la zona del estadio, las autoridades han movilizado un contingente de 10.600 policías, mientras que 7.400 militares realizan labores de apoyo. Dentro del Maracaná hay otros 1.300 guardias privados. Las protestas forman parte de una ola de manifestaciones que ocurren en Brasil desde hace tres semanas para exigir mejores servicios públicos y expresar su rechazo al elevado gasto público en el torneo organizado por la FIFA, entre muchas otras reivindicaciones.

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