A falta de Messi, buenos son Cesc y Alexis

Fàbregas firma un hat-trick y el chileno hace un doblete

CRISTIAN REINOBARCELONA
Cesc celebra uno de sus goles. / Quique García (Afp)/
Cesc celebra uno de sus goles. / Quique García (Afp)

Un Barça plagado de suplentes se dio este sábado un festín ante el Mallorca, al que goleó (5-0) tras una primera parte vertiginosa. Sobre todo de Cesc y Alexis, dos hombres que últimamente no entran en el once titular de los partidos importantes y que ante la ausencia de Messi, que se lesionó en París, asumieron su rol goleador.

La gran noche para el Barça, en cualquier caso, tuvo un nombre propio: el regreso de Abidal a los terrenos de juego. Un año después de que le diagnosticaran un cáncer y tuviera que someterse a un trasplante de hígado, el francés volvió al equipo. Jugó más de 20 minutos, demostró que pueden contar con él y culminó doce meses de lucha contra la enfermedad, que son un ejemplo de superación que trasciende el deporte. Muy emocionado, cuando acabó el partido lanzó un mensaje a todos los que sufren como lo ha hecho él. "Hay que luchar", dijo. "Después de un año, es un momento muy especial", expresó.

Fue la gran noticia de la noche. Como lo fue el hat-trick de Cesc. Se especula mucho en Barcelona sobre si el equipo tiene 'Messidependencia'. En ocasiones es muy evidente, lógico teniendo en cuenta los registros goleadores del de Rosario. Pero ante el Mallorca, el Barça no echó de menos ni a Messi, ni a Villa, ni siquiera a Xavi. Y por tanto, la jugada le salió redonda a Tito Vilanova, que regresaba al Camp Nou tras su tratamiento en Nueva York, ya que firmó un gran encuentro y, pensando en el PSG, pudo dar descanso a los que a estas alturas van justos de piernas.

Tras la goleada del Madrid, el Barça empezaba el encuentro con 10 puntos sobre los blancos, por lo que no quería sorpresas. No especuló con el partido y, aunque la mezcla de no habituales y titulares generaba alguna duda sobre su posible compenetración, el cuadro catalán funcionó desde el principio. No así el cuadro insular, que ha entrado en una dinámica negativa y que tras caer con el Depor en la jornada anterior emite malas vibraciones. El conjunto dirigido por Gregorio Manzano es colista y sus números, a día de hoy (más de sesenta goles encajados) son de equipo de segunda división. Una diferencia abismal con el líder, que en su campo se ha mostrado todo el año casi intratable.

Con Iniesta de centrocampista total y maestro de ceremonias, Cesc de falso nueve y un hambre voraz, Tello y Alexis ensanchando el campo y Song y Thiago, en la labor constructora, el equipo azulgrana fue capaz de encarrilar el choque en poco menos de dos minutos, entre el 20 y el 22 de la primera parte, al ponerse 2-0, y de sentenciar (4-0) en otros dos minutos, entre el 37 y el 39. Fueron dos oleadas de doble inspiració. La que tuvieron, también por partida doble, Cesc y Alexis. Entre ambos dieron una exhibición de paredes, controles, definiciones en el mano a mano ante el portero, pases largos, desmarques, apoyos y triangulaciones. Y de paso se dedicaron a contradecir a los defienden que en el fútbol solo es posible encontrar huecos entrando por las bandas. Incrustados entre los dos centrales, tanto el de Arenys como el chileno, que permutaban sus posiciones, hicieron añicos la defensa mallorquina, que se veía incapaz de cerrar con consistencia.

La diferencia en el marcador hacía presagiar que el Barça bajaría el ritmo en la segunda parte. Pero nada más lejos de la realidad. En un equipo plagado de estrellas, algunas de las cuales no juegan lo que quisieran, cuando tienen oportunidad tratan de reivindicarse para la titularidad. Cesc es uno de los que se siente importante, pero la recuperación de Villa y la conclusión de los técnicos de que Iniesta debe jugar en el centro del campo le han relegado a una posición secundaria. El de Arenys, por si acaso, firmó un hat-trick de altura (el 5-0 fue nada más empezar la segunda mitad) y le dejó claro a Tito que lo mismo puede hacer de falso nueve, como de delantero real o media punta. El choque le sirvió además a Vilanova para hacer pruebas en su maltrecha defensa de cara al miércoles: Bartra y Piqué se ejercitaron juntos, por si Adriano y Puyol no se recuperan a tiempo, Montoya actuó de lateral zurdo, por lo que pueda pasar, y Abidal empezó a acumular minutos.

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