El Zaragoza sufre para salvar un punto

Jonas neutralizó con su doblete la ventaja inicial de los locales

R.C.
Postiga controla un balón ante Víctor Ruiz./AFP/
Postiga controla un balón ante Víctor Ruiz./AFP

En un partido muy disputado y con dos partes totalmente diferentes, el Zaragoza, amenazado por el descenso, sufrió para salvar un punto ante el Valencia, que tras cuatro victorias consecutivas a domicilio solo pudo sumar un empate en La Romareda porque fue incapaz de aprovechar su superioridad numérica en el último cuarto de hora. Alcolea, el portero del filial del Zaragoza, se estrenó en Primera gracias a la baja de Roberto y la expulsión de Leo Franco, y su equipo tiene que agradecerle también parte de la igualada, que al final pudo convertirse en inesperada victoria si Hélder Postiga no hubiese hecho falta sobre Diego Alves en la última jugada del partido. El Valencia consiguió empatar tras un 2-0 que presagiaba un partido relativamente cómodo para el Zaragoza, pero el equipo de Manolo Jiménez se fue desinflando y la reacción y mejor juego de los de Ernesto Valverde tuvo su premio reflejado en un punto, aunque resultase insuficiente por haber tirado la primera media hora de encuentro.

La eficacia que tuvo el Zaragoza en el primer tiempo al final casi no sirve de nada frente a un Valencia que fue muy superior tras el descanso, aunque cuando jugó contra 10 no sacó partido a su asedio. En un choque salpicado de goles a balón parado, fue el Zaragoza el que se aprovechó de un claro derribo de Víctor Ruiz a Hélder Postiga para tomar pronto el mando del partido y obligar al Valencia a la precipitación, que se vio reflejada en la falta de ideas y de profundidad de los de Valverde. Hasta que la internada de Cissokho en el tramo final de la primera parte que acabó en la red, con fuera de juego incluido de Soldado, devolvió la vida al Valencia. Ese tanto permitió relanzar a un equipo dominado por el Zaragoza a lo largo de una primera mitad en la que los locales le pusieron más ímpetu y ambición, además de contundencia ofensiva. Porque las llegadas del conjunto maño fueron escasas en el primer tiempo, pero logró dos goles y Diego Alves evitó otro con un paradón tras una genial acción individual de Rochina, mientras que el Valencia apenas se acercó en ese periodo a las inmediaciones de Leo Franco. Sin embargo, después se beneficiaría de la debilidad defensiva del Zaragoza.

El conjunto maño intentó llevar el partido al terreno físico y al Valencia le tocó en principio padecer ante la presión de los de Jiménez, disciplinados y organizados para evitar que el equipo de Valverde golpease a la contra, aunque su zaga quedó retratada en el 2-2. También a balón parado, el arma goleador del Zaragoza, porque fue una falta lateral lanzada por Apoño la que permitió a Postiga, libre de marca, ampliar la ventaja local. Hasta entonces, el Valencia no había tenido una reacción, pero el 2-0 le llevó a dar un paso al frente que, aunque sin claridad de ideas, a excepción de Canales, dio sus frutos en una acción aislada que no debió subir al marcador por la posición ilegal de Soldado, que dio la asistencia de tacón a Jonas. Se le complicó la situación al Zaragoza con la lesión de Apoño, retirado en camilla al filo del descanso, y a partir de ese momento cambió la decoración del choque.

Aunque reapareció con brío el Zaragoza en la segunda parte, el Valencia experimentó una mejoría notable en la recuperación y en las entradas por banda, y dio una imagen muy diferente, aunque Diego Alves volvió a echar un par de manos a los suyos en otro arranque prometedor de los de casa. Con un resultado tan corto, se fue apagando y asustando el Zaragoza y pasó a estar a merced del Valencia, insistente y rápido e incisivo en el toque. Sin embargo, fue gracias a una falta con la que logró el empate, desde entonces el duelo pasó a tener un único color, el visitante. Solo dos minutos después de la igualada, al Zaragoza le salvó el larguero, y cuando el Zaragoza pasaba por sus peores momentos, Leo Franco se ganó la expulsión para evitar verse superado por Soldado en un mano a mano. Sin embargo, salió Alcolea, y el joven portero respondió a lo grande ante Parejo y Valdez para impedir la remontada de un Valencia que no paró de asediar, sin éxito.

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