Hasta Cristiano marca en propia puerta

El Madrid, sin actitud ni fútbol y, desconectado de la Liga, vuelve a las andadas en Granada

AMADOR GÓMEZ
Cristiano gesticula durante un momento del partido./Jorge Guerrero (AFP)/
Cristiano gesticula durante un momento del partido./Jorge Guerrero (AFP)

Este Madrid que deambula por la Liga está tan mal y tan desconectado en esta competición que ya hasta Cristiano marca en propia puerta, en una faceta inédita del crack portugués, autor del gol de la victoria de un Granada reactivado por sus recientes fichajes, incluido el del banquillo, y que ganó sin ni siquiera tirar a portería. Mientras Lucas Alcaraz debutó con un sorprendente triunfo en el banquillo nazarí, en el bando madridista José Mourinho volvió a comprobar la falta de actitud y de fútbol de un equipo que al portugués se le ha ido completamente de las manos en el campeonato liguero. Si además la estrella está tocada y tiene la mala fortuna de marcar en propia puerta, lo más normal es que este Madrid que tantísimo depende de Cristiano se estrelle, como ocurrió en Los Cármenes, donde los blancos volvieron a firmar otro partido penoso. Y ya son muchos esta temporada en su triste devenir.

Sin crear una sola ocasión ni disparar entre los tres palos en todo el periodo inicial, el Madrid jugó una de sus encuentros más flojos y tristes de la temporada. Se había levantado ante el Valencia y el Barça, pero volvió a las andadas, con la cabeza fuera del partido y también con las piernas flojas, sin interés y, echando mucho de menos la claridad de ideas del sancionado Özil, porque Modric continúa en su línea, muy lejos de lo que exige para la mediapunta el club más rico del mundo. No fue el croata el único que firmó un mal encuentro, porque el estado de forma de otros muchos -Di María volvió a pegar un bajón preocupante- también deja mucho que desear, e incluso Xabi Alonso estuvo mal en un centro del campo sin orden ni presencia. El Granada, bastante más intenso, no hizo más que intentar aprovechar algún contragolpe y beneficiarse de un saque de esquina forzado por Arbeloa, que salvó entonces un gol que estaba hecho para Nolito, para irse al descanso con ventaja y obligar al Madrid a dar un paso al frente en el segundo tiempo, abriendo más el campo con la entrada de Callejón, aunque el sustituido no fue Di María, sino el desaparecido Khedira.

La sorpresa, sin embargo, estuvo en la alineación, porque Mourinho se cargó definitivamente a Adán, el suplente que se quejó de falta de respeto de la prensa utilizado por el técnico portugués en su guerra contra Casillas. Tras su notable reestreno en la Copa ante el Barcelona, Diego López repitió titularidad y, clavado en la salida de un córner lanzado por el recién fichado Nolito, que ha dado otro aire al Granada, solo pudo ver cómo Cristiano peinaba hacia atrás y adelantaba al conjunto nazarí. Otra vez a balón parado, aunque lo que no se podía esperar es un gol en propia puerta de Cristiano, uno de los que, siempre, esté como esté, y estaba tocado de su tobillo derecho, nunca quiere rendirse. Estuvo para defender el córner y tuvo la mala suerte de cabecear a portería, para adelantar a un Granada que, sin necesidad de emplearse a fondo, jugó un buen primer tiempo, sin miedo ante el poderoso que en la Liga está otra vez de capa caída.

Sin una jugada

Se presuponía que su rendimiento y su resultado ante los azulgrana habían reactivado a los blancos, y mucho más con el regreso de Sergio Ramos y de otros jugadores que tuvieron descanso en la Copa. Sin embargo, no hubo nada de eso. Es difícil, en algunos casos imposible para este Madrid, esforzarse en campos ante los rivales pequeños cuando el título está perdido y solo se piensa en otras competiciones, sobre todo en la Champions, para cuyo reencuentro cada vez falta menos tiempo, aunque sin fútbol el Madrid no tiene mucho a lo que agarrarse, salvo a su casta y pegada, aunque por este camino, posiblemente ni eso sea suficiente.

Si encima Cristiano no está bien físicamente después de forzar en la Copa el tobillo que se lesionó ante el Getafe, el equipo de Mourinho no tiene mucho que hacer. Pese a que reaccionó como era obligado tras el descanso, presionando más arriba, el primer disparo de los blancos a portería no llegó hasta el minuto 58, con un disparo, cómo no, de Cristiano, que despejó Toño, reforzado por dos centrales que mantuvieron a raya al deslavazado ataque blanco. Sin una solo jugada elaborada, el Madrid se fue echando cada vez más arriba, aunque ni siquiera con garra, y pudo ser peor con la expulsión a la que se arriesgó Modric por controlar el balón con las manos en el minuto 65. El croata no vio la segunda amarilla y el Madrid sobrevivió. Y si no llega a ser al final por Toño por la gran parada que le hizo Callejón o el penoso remate posterior de Benzema al limbo en el 84, los blancos habrían empatado sin merecerlo. Mourinho no pudo enfadarse más con el francés, pero él también es muy responsable de lo que sucede.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos