«No es posible ganar siete tours sin doparse»

Armstrong reconoce en una entrevista con Oprah Winfrey que utilizó sustancias prohibidas

REDACCIÓN MADRID
Lance Armstrong, en un momento de la entrevista. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas/
Lance Armstrong, en un momento de la entrevista. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas

Era probablemente una de las entrevistas más esperadas de la historia reciente del deporte. Oprah Winfrey y Lance Armstrong, cara a cara. Sobre la mesa, un tema: el dopaje sistemático de quien ganase siete tours de Francia. A pesar de que el factor sorpresa fue eliminado al filtrarse de antemano que el exciclista profesional admitiría a la superestrella de la televisión que utilizó sustancias prohibidas durante muchos años de competición, el programa es de esos de los que deja indeferentes a más bien pocos. "Sí, me he dopado", admitía el norteamericano, quien mostró un rostro gélido durante gran parte de la entrevista.

"Es imposible ganar siete tours sin doparse", contestó el que fuera durante muchos años uno de los deportistas más idolatrados de todo el planeta. Reconoció haber consumido Eritropoyetina, más conocida como EPO, así como hormonas del crecimiento, cortisona y testosterona. Un 'coctel' que completó con trasfusiones de sangre. El ciclista natural de Austin mostró una imagen humilde e intento dar fé de su arrepentimiento.

"El error es mio. Me siento hoy aquí para reconocerlo y disculparme", añadió. "No tenía miedo de que me descubrieran", explicó. Hace siete años. Ese fue la última vez en el que supuestamente recurrió a estos métodos ilegales a la hora de competir. "La última vez que crucé esa línea fue en 2005", agrega. Aseguró contundentemente que, tras su retiro de cuatro largos años, no volvió a doparse.

Armstrong endureció el gesto al ser cuestionado por si dio órdenes de consumir estas sustancias a los gregarios que competían a su lado. Negativo. "Rotundamente no, sé que no soy la personas más creíble del mundo ahora mismo, pero no hice eso", aclaró.

La actitud de ganarlo todo

"La actitud de ganarlo todo la tomé primero ante el cáncer y la transporté al ciclismo. Y eso es malo, quise perpetuar la historia. Ganar era importante y aún me gusta, pero ahora veo el triunfo de otra manera. Doparse era parte del trabajo, así es como yo lo veía". Armstrong reiteró que deseaba ganar a toda costa y sin importarle nada el precio que tendría que pagar.

"El deseo de ganar a toda costa, el nivel al que llegó es un problema. La arrogancia y ser desafiante me perdieron", reconoció. "Hay personas en esta historia que eran buenas personas, no son monstruos, no son malvados y no son malos. Ferrari es un hombre inteligente, aún lo pienso", valoró Armstrong al referirse al doctor italiano Michele Ferrari, su gran colaborador.

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