Intxausti y Castroviejo, un tándem con rutas diferentes

Los compañeros en Movistar mantienen opiniones distintas sobre el ciclismo sin perjuicio para su amistad

JAVIER BRAGADOMADRID
Intxausti y Castroviejo, un tándem con rutas diferentes/
Intxausti y Castroviejo, un tándem con rutas diferentes

Jonathan Castroviejo (Getxo, 1987) y Beñat Intaxuisti (Amorebieta, 1986) son casi inseparables en invierno. Dos de los corredores más notables del ciclismo español suelen citarse en las carreteras vizcaínas para preparar su temporada. Se saludan, comparten sus vivencias, hablan del tiempo y del tráfico que les espera y se lanzan a la ruta. Pero en el asfalto terminan sus trayectorias paralelas porque incluso los entrenamientos se desenvuelven de manera diferente. Con el nuevo sistema impulsado por el Movistar en colaboración con Mikel Zabala y la Universidad de Granada, los deberes son diferentes. «Llevo prácticamente desde juveniles entrenando y compitiendo con él, estuvimos en el Euskaltel y desde el año pasado ya podemos ser compañeros. Ahora es con quien más días ruedo pero cada uno tiene su plan de entrenamiento», avisa Intxausti. «Hasta que acaba enero solemos entrenar bastante a ritmo y hoy en día con los sistemas que hay cada uno tiene su cadencia», puntualiza Castroviejo.

Las condiciones obligan. Beñat, con su 1,75 está destinado a ser uno de los escuderos de lujo en las grandes vueltas. En el Giro de 2012 rondó los primeros puestos y en la ronda española finalizó entre los diez primeros al tiempo que ayudaba a Valverde. Jonathan, por su parte, emplea su gran potencia para mover su 1,71 entre los contrarrelojistas más prometedores y ha participado en los Juegos Olímpicos, los mundiales de fondo y crono y en la Vuelta a España.

En su origen ambos tienen la cantera el Euskaltel, la escuadra que desde 2013 ha empezado a contratar corredores que no tuvieron ficha de juveniles en el País Vasco. Ahí también hay diferencias entre los amigos. «Son cosas que deciden los sponsors porque si quieren mantenerse en la élite deben emplear todos los medios para salir. Pero es una pena porque la oportunidad de subir desde el Orbea como yo, otra gente no la va a poder tener», reconoce Castroviejo. «Es un cambio de filosofía acorde con el nuevo ciclismo que tenemos, más globalizado, más internacional. Es un camino que hay que tomar. Al menos el 80% sigue siendo de allí, con corredores locales y esa parte nunca hay que olvidarla ni dejarla», argumenta Intxausti.

Beñat al Giro y Jonathan espera instrucciones

Durante 2013 es posible que sus trayectorias se crucen poco en la competición. «Mi principal objetivo es el Giro en el mes de mayo. Después de la experiencia del año pasado hay que ir con ambición. El año pasado iba día a día y este voy a por la clasificación general junto a Cobo», planifica Intxausti. «Para marzo y abril me gustaría andar bien, aunque no hay un objetivo demasiado claro. Me hace mucha ilusión competir en Tirreno y todas las vueltas que se deciden por una crono como Romandía. En la segunda mitad del año ya se verá porque no sé lo que voy a correr», explica su compañero de entrenamientos.

No obstante, hay un punto común en la memoria que les provoca una amplia sonrisa: la Vuelta a España de 2012. «Pudimos llegar al Santuario de Arrate, que es una institución en Euskadi y ya se vio a la afición. A mí particularmente me hizo especial ilusión porque llevamos a mi amigo Jonathan Castroviejo de líder, ganamos la etapa y salió todo redondo», se sincera Intxausti. Su compañero de entrenamientos recoge el elogio de «una experiencia inolvidable» y refresca el sueño para ponerse al fin de acuerdo: «Ganar en Pamplona como se ganó, ser el equipo de casa, entrar en el País Vasco vestido de líder y justo pasar por donde vivo. Si lo pudiera repetir.».

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