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A 100.000 dólares el kilo

02.02.13 - 22:42 -
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El satélite de comunicación Amazonas 3, en Palo Alto. / Foto y vídeo: Hispasat

Sale a 100.000 dólares el kilo, cien veces más caro que un Boeing 747. El satélite de comunicación Amazonas 3, el décimo de la flota de Hispasat, culmina estas semanas su calendario de pruebas en la factoría Space Systems/ Loral tiene en Palo Alto, California. Será lanzado en febrero por un cohete Ariane desde la Guayana francesa. Se contrató en Estados Unidos por unos 200 millones de dólares, porque el cambio con la divisa norteamericana hacía ventajosa la operación.

Será el primero que opere en banda Ka en Latinoamérica, lo que permitirá prestar servicios de banda ancha sin limitaciones geográficas, de internet a alta velocidad y tresmitir la señal de plataformas de TV con imagen de alta calidad. Pero también permitirá a las empresas que lo alquilen que sus redes de telefonía fija o móvil alcancen lugares de otro modo inaccesibles o la comunicación de datos esenciales para el negocio en las compañías de infraestructuras. Sin olvidar usos tan básicos como las operaciones de localización y rescate en emergencias, las prestaciones sociales en zonas remotas a través de la telemedicina o la teleeducación o la meteorología.

En Palo Alto se realiza estos días el examen de las antenas, varias de ellas suministradas por la empresa española EADS-CASA. En una inmensa sala protegida con aislamiento especial para evitar las distorsiones , con el satélite instalado sobre una base rotatoria y los trabajadores revestidos de ropa aislante, se simula el campo lejano y se comprueba que se recibe la señal limpia y se rebota en iguales condiciones. Son las pruebas de escaneado de las antenas para verificar el territorio que cubren. Además de Latinoamérica, alcanzará a parte de Europa y África. Pero su principal objetivo, como el de su sucesor Amazonas 4, es Brasil, donde se preparan acontecimientos como el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, y la demanda de comunicaciones en floreciente.

La tecnología de un satélite de este tipo no es extraordinariamente compleja. Al fin y al cabo, su función es la de un repetidor que recoge la señal que llega de tierra, la amplifica en el espacio y la devuelve. Pero el gran desafío consiste en colocar a 36.000 kilómetros de altura en órbita sobre el Ecuador, en la posición precisa, una masa que en su lanzamiento pesa 6,2 toneladas, tiene más de 26 metros de envergadura y 8 metros de altura, que integra 6 antenas (4 desplegables) y una bocina y, sobre todo, en lograr que desarrolle su función durante 131.400 horas (15 años) en condiciones extremas, sin mantenimiento, suministro de combustible ni reparaciones.

Por eso es tan caro un satélite de comunicaciones. El Amazonas 3 ya ha superado con éxito las pruebas de vacío térmico. Todos los subsistemas de su plataforma y carga útil pueden soportar, en ausencia de gravedad, un rango temperaturas con oscilaciones entre 170 grados bajo cero y 125 sobre cero, mucho más extremas que las registradas en el Polo Sur y en el Sahara. Después se sometió al satélite a las pruebas de tracción mecánica para verificar que sobrevivirá al lanzamiento. Cuando concluya el examen de las prestaciones de las antenas se realizarán comprobaciones de funcionamiento. Vendrá después el viaje a bordo de un Antonov ruso, el avión con más capacidad de carga en el mundo, hasta la base de lanzamiento en Kurú.

Allí, tras un chequeo de los sistemas eléctricos y mecánicos, y de la carga de los tanques de propulsión, el satélite se encajará en una cápsula cónica. La empresa contratad -Arianespace, en este caso- se ocupará del lanzamiento. Guiándolo desde tierra, situará el Amazonas 3 en la posición orbital 61º Oeste. El fabricante se hará entonces cargo del despliegue de los paneles solares hasta que, finalmente, se produzca el traspaso al propietario. Las instalaciones de Hispasat en Arganda y Río de Janeiro, conectadas a los sistemas de control y telemetría, se ocuparán del control y la gestión a partir de ese momento.

La industria de las comunicaciones por satélite apenas se está viendo afectada por la crisis. En 2011 facturó 289.800 millones de dólares, el 61% del sector espacial y un 4% de los ingresos de todo el segmento de las telecomunicaciones. Esta cifra supone un aumento del 4,9% respecto a 2010, año en el que se registró un crecimiento del 5,5%. La desaceleración fue tan pequeña porque este negocio avanza en paralelo a la formidable expansión mundial de los contenidos digitales. La consultora IDC ha estimado que la capacidad de transmisión de datos crezca en 2012 nada menos que un 2012. Euroconsult ha calculado que el número de canales de alta definición que se difundirán vía satélite pasará a 3.505 en 2011 a 12.295 en 2020.

El panorama pinta bien a la hora de sacar partido a los 52 transpondedores del Amazonas 3. Estos dispositivos, que reciben de la tierra una señal en un rango de frecuencia y la transmiten al mismo tiempo en una banda diferente para que no se pisen, son alquilados en su totalidad o por partes, de manera que el cliente final solo necesita de una estación de tierra para disponer de la mejor calidad en sus comunicaciones.

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