Doctor Ferrari, 'el diablo' del dopaje

Presente en el ciclismo como preparador físico desde mediados de la década de 1980, el italiano se fue convirtiendo en un mito

COLPISAPARÍS
Lance Armstrong al término de una carrera. / AFP (NATHALIE MAGNIEZ)/
Lance Armstrong al término de una carrera. / AFP (NATHALIE MAGNIEZ)

La figura del doctor Michele Ferrari, uno de las piezas clave en el sistema de dopaje organizado alrededor de Lance Armstrong, ha fascinado durante años a deportistas, especialmente a ciclistas, pero podría caer definitivamente debido a una investigación internacional en curso.

La eritropoyetina fue comparada por el doctor Ferrari con un zumo de naranja. "La EPO no es peligrosa, es el abuso lo que es peligroso, como lo es beber diez litros de zumo de naranja", declaró en 1994 al diario L'Equipe en el que fue su primer golpe mediático.

Presente en el ciclismo como preparador físico desde mediados de la década de 1980, Ferrari se fue convirtiendo en un mito. La Agencia Antidopaje Estadounidense (USADA) le ha considerado como uno de los pilares del "sistema de dopaje más sofisticado de la historia del deporte", el que tenía como centro a Lance Armstrong, suspendido de por vida por el organismo de su país en julio.

EL fiscal de Padua, Benedetto Roberti, le ha calificado de 'inspirador oculto' en el marco de una gran investigación de la Interpol que comenzó en 2010 de la que el diario italiano La Gazzetta dello Sport adelantó la semana pasada que tenía un sistema de blanqueo de dinero y evasión fiscal montado en varios países europeos que podría haber defraudado más de 30 millones de euros.

Aupado por el éxito del suizo Tony Rominger a comienzos de la década de 1990 o por el triple triunfo del equipo Gewiss en la Flecha Valona de 1994, Ferrari se hizo un nombre, siempre controvertido, en el pelotón.

El italiano fue acusado de haber administrado EPO a los ciclistas del equipo de Armstrong entre 1998, siendo condenado en 2004, aunque finalmente su delito prescribió en 2006. Desde 2002 el Comité Olímpico Italiano (CONI) prohibió a Ferrari tratar a los deportistas del país de por vida pero no perdió su capacidad de seducción y se ganó un apodo en la prensa deportiva, 'el diablo'.

La década de 2000 está llena de casos de dopaje de deportistas que salpican a Ferrari. Nombres cómo el medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín-2008 en 50 km marcha, Alex Schwazer, o el campeón olímpico de ciclismo en ruta en Londres-2012, Alexandre Vinokourov, que reconoció en 2007 haber trabajado con Ferrari en 2005. Recientemente fue el ciclista Filippo Pozzato el que fue suspendido tres meses por relacionarse con Ferrari y, según adelantó la Gazzetta dello Sport sobre las llamadas interceptadas en la investigación internacional, Michele Scarponi, ganador del Giro en 2011, también recurrió al controvertido doctor.

Según los mismos 'pinchazos' telefónicos, el ruso Denis Menchov, vencedor del Giro en 2009, también se habría relacionado con el preparador.

Desde su caravana instalada cerca de Ferrara, recibe a los deportistas, que siguen sus directrices desde las montañas de las Islas Canarias pasando por Saint-Moritz. Incluso su hijo Stefano está implicado a través de una sociedad presentada como un anodino plan de entrenamiento cuando en realidad es 'el sistema Ferrari', un "todo incluido" en el que los deportistas reciben un programa de dopaje, información para superar los controles y un abogado en caso de que el resultado de los mismos fuera positivo.

Sus frases de 1994, cuando todavía no era conocido como 'el diablo' delatan su filosofía. "Si yo fuera corredor y supiera que existe un producto no detectable y capaz de aumentar mi rendimiento, lo utilizaría. Esto siempre ha sucedido en el ciclismo y en muchos otros deportes", diría como un presagio de lo que ha venido después.

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