
Protestas contra la ampliación de la vida últil de las centrales nucleares alemanas. / Ap
Merkel defiende la decisión
La canciller alemana, Angela Merkel, ha calificado de "revolución" la decisión de su Gobierno de alargar la vida de las centrales nucleares para garantizar el suministro eléctrico, reducir las emisiones de CO2 y facilitar el desarrollo de las energías renovables.
Ante las críticas de la oposición y las organizaciones ecologistas a la prolongación de la vida de las centrales nucleares, la canciller ha subrayado que la decisión de la coalición conlleva para los consorcios energéticos grandes inversiones para mejorar la seguridad de sus plantas atómicas.
Angela Merkel ha reconocido ser consciente del "eco negativo" entre la población de esta medida, pero la ha calificado de "correcta e indispensable" para alcanzar "una revolución" en el suministro energético vital para el futuro de Alemania.
Asimismo ha subrayado que el nuevo concepto energético del Gobierno tiene la vista puesta en el año 2050, ha reconocido no saber con seguridad cuando se apagará la última planta nuclear e insistió en que se trata de una tecnología puente en el desarrollo de la electricidad ecológica.
El Gobierno de coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, ha acordado ampliar la vida útil de las centrales nucleares de Alemania por un periodo medio de doce años, informó anoche el ministro de Medioambiente, Norbert Roettgen. "Hemos acordado que las centrales más antiguas recibirán una ampliación de ocho años, mientras que las más nuevas, que cuentan con diferentes parámetros técnicos, recibirán una ampliación de catorce años", precisó Roettgen al término de una maratoniana reunión en la que participaron los principales responsables del Ejecutivo de Merkel.
Los miembros del Gobierno de coalición llevaban varios meses enfrentados sobre el número de años que deben permanecer activas las 17 centrales nucleares con las que cuenta el país una vez que sobrepasen los límites actuales, según los cuales Alemania debería cerrar su última central en 2021. El asunto también mantiene enfrentados a los operadores nucleares y a los ecologistas. Cerca de mil defensores del medioambiente se congregaron para protestar este domingo frente al edificio de la Cancillería.
El acuerdo promete ser la piedra angular de la amplia estrategia energética de Merkel, que previsiblemente será anunciada a finales de septiembre. La canciller ha invertido mucho capital político en su nuevo plan energético, que deberá ser implantado sin sobresaltos si quiere revertir su descenso en las encuestas de cara a una serie de importantes elecciones que tendrán lugar en el país a principios de 2011.
Nuevo impuesto sobre el combustible nuclear
La tarea no será fácil debido a que los alemanes se muestran escépticos a cerca de los riesgos de la energía nuclear y a que el acuerdo alcanzado este domingo por la coalición sigue sin dar respuesta a algunas cuestiones respecto al almacenaje de los desperdicios nucleares. No obstante, el pacto alcanzado por el Gobierno aparentemente será aplaudido por los ecologistas, ya que establece medidas para impulsar el apoyo público y privado a las energías renovables.
Roettgen indicó que el plan a largo plazo para aumentar el apoyo a las renovables contará con una aportación de entre 3.000 y 4.000 millones de euros anuales. Las operadoras pagarán nueve euros por megavatio-hora de energía nuclear que irán destinados al desarrollo de energías limpias, ha añadido el ministro.
La contribución de las eléctricas ascenderá hasta los 300 millones anuales de euros en 2011 y 2012, y después descenderá hasta los 200 millones entre 2013 y 2016. La reunión del Ejecutivo alemán también sirvió para establecer algunos detalles de otro elemento impositivo sobre los combustibles nucleares, que permitirá aumentar la recaudación proveniente de este sector en 2.300 millones de euros anuales. El impuesto estará vigente durante seis años y queda fijado en 145 euros por gramo de uranio o plutonio.
Críticas desde la oposición
El acuerdo del Gobierno se ha encontrado ya con las críticas de la oposición, que se resiste a que el proyecto de ley sea sancionado únicamente por el Bundestag, el parlamento germano, y eluda el Bundesrat, la cámara alta o de los Länder, donde la coalición carece de una mayoría absoluta y podría ser rechazada. Es por ello que los distintos partidos e incluso varios Länder (estados federados) están decididos a acudir al Tribunal Constitucional para tumbar la iniciativa.
El Gobierno de coalición perdió el control de la Cámara Alta, el Bundesrat, tras su derrota en las elecciones regionales del pasado mes de mayo, por lo que el SPD y los verdes podrían bloquear el acuerdo cuando se inicie su trámite legislativo.