Cambios a la vista
La primera autorización para el cultivo de un transgénico en doce años en la Unión Europea coincidió con el anuncio de una nueva propuesta de la Comisión Europea para dar más "flexibilidad" a los Estados miembros que quieran oponerse al cultivo de OGM.
La idea de Bruselas, que prevé presentar su propuesta este verano, es "combinar" un sistema europeo de autorización que esté basado en dictámenes científico con "la libertad de los Estados miembros para decidir sobre el cultivo de transgénicos", explicó Dallí. Hasta ahora, el Ejecutivo comunitario había insistido a los países que mantienen restricciones (Austria, Hungría, Francia, Grecia, Alemania, Luxemburgo y Polonia) que las levantaran.
En esta línea, defendió la "estrategia" que sigue el Ejecutivo comunitario en los expedientes relacionados con transgénicos y para los que "cualquier decisión" se basa en datos científicos obtenidos tran una "evaluación completa y concreta" de cada caso. "Es hora de avanzar en este proceso y tomar decisiones", argumentó.
Según datos comunitarios, en 2009 el MON 810 se cultiva en cinco Estados miembros: España, República Checa, Rumanía, Portugal y Eslovaquia. El 80% del espacio dedicado al cultivo de este transgénico en la UE está en España, lo que supone unas 100.000 hectáreas.
La Comisión Europea ha dado luz verde al cultivo en territorio comunitario de una patata genéticamente modificada que producirá la firma alemana BASF y que estará destinada a la producción de almidón para la industria papelera, pero cuyos subproductos podrán emplearse para la fabricación de piensos para animales.
El cultivo de la patata 'Amflora'es la primera autorización que el Ejecutivo comunitario decide desde hace doce años, después del permiso que dio en 1998 a la compañía Monsanto para cultivar su maíz MON 810. Los Estados miembros que no quieran que este cultivo se permita en su territorio podrán adoptar "salvaguardas" como ya hicieron seis países (entre ellos Alemania y Francia, pero no España) con el maíz MON 810. También aprobó este martes la comercialización de tres variedades de maíz transgénico Monsanto (MON863xMON810, MON863Xnk603 y MON863xMOPN810XNK603).
El nuevo comisario de Salud, John Dalli, ha admitido lo "delicado" del asunto de los organismos genéticamente modificados (OGM), pero defendió que las decisiones de Bruselas son el resultado de una evaluación "finísima" de los distintos expedientes. Además, recalca que los dictámenes científicos de la Autoridada Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) son la "base" de las decisiones.
Garantizar la seguridad de los ciudadanos
Preguntado por la polémica que los OGM suscitan en la Unión Europea y el rechazo de parte de la opinión pública, Dalli apuesta por la "innovación responsable" y por avanzar en el uso de nuevas tecnologías, pero insiste en que Bruselas se apoyará en los datos científicos para asegurar que "no hay duda" sobre las garantías de seguridad para los ciudadanos europeos.
El comisario recalcó que la autorización de cultivo para la patata 'Amflora' está sujeta a "condiciones muy estrictas" para evitar su propagación a otros cultivos. Por eso, se impone la "separación física" del tubérculo transgénico de otras patatas destinadas al consumo humano en todo el proceso de recolección, almacenamiento, transporte, etc.
Además, deberá ser cogida del campo antes de que produzca semillas y su comercialización se hará directamente sujeta a un contrato con las empresas papeleras. "No son para la comercialización (de productos para consumo) humano", insistí el comisario Dalli, que negó presiones a su persona por parte del fabricante BASF para acelerar esta autorización.
Fuentes comunitarias consultadas admitieron que la autorización para el cultivo incluye una cláusula que autoriza la "presencia accidental" de un 0,9% de este transgénico en alimentos para las personas y animales.