Se están estudiando medidas para evitar la quiebra helena y el efecto contagio a otros estados de la UE que comparten la moneda única
La situación griega también dominará la cumbre informal extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebra mañana en Bruselas

Una de las decenas de protestas que cada día tienen lugar frente a la sede del Ministerio de Finanzas griego, en Atenas. / Afp
Grecia promete reducir su déficit
El primer ministro griego, Giorgios Papandreu, ha asegurado tras entrevistarse con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que su país tomará "todas las medidas necesarias" para reducir en 4 puntos el déficit público este año y situarlo en el 8,5% del Producto Interior Bruto (PIB).
El jefe del Gobierno heleno hizo estas declaraciones en París, a pocas horas de la cumbre informal de la Unión Europea (UE) mañana en Bruselas, cuyo principal punto de agenda es el diseño de un plan de salvamento para Grecia, atacada por los mercados financieros por su abultada deuda.
Papandreu ha explicado que estas medidas "extraordinarias y específicas" servirán para completar el programa de estabilidad que ya presentó ante la Comisión Europea.
La emisión de deuda de Portugal se queda corta
Portugal, otro de los países en cuestión, ha emitido 3.000 millones de euros en obligaciones de deuda pública, pero la demanda ha sido cuatro veces superior a la oferta en poco más de una hora de subasta, según el ministro luso de Finanzas, Fernando Texeira dos Santos.
En una intervención en el Parlamento en la que ha defendido la credibilidad financiera de Portugal, Teixeira ha detallado que la emisión ha sido una "muestra de confianza en las cuentas públicas" del país.
El Gobierno portugués, que la semana pasada tuvo que salir en defensa de su solvencia económica ante la presión de los mercados por las comparaciones con Grecia, ha emitido las obligaciones del tesoro nacional a un plazo de 10 años, con un interés del 4,823%, el más alto en los últimos ocho años, y un diferencial de 140 puntos básicos.
Portugal no había emitido títulos a un interés tan alto desde que en febrero de 2002 los ofreció con el 5% por ciento.
Gobiernos y responsables de las instituciones europeas tratan de perfilar un plan de urgencia para hacer frente a la grave crisis que afecta a Grecia, que ha colocado a los países del euro en situación de emergencia por primera vez desde que se creó la moneda única hace once años. Las reuniones y contactos de alto nivel se han multiplicado a lo largo de toda la jornada tratando de definir una
estrategia ante la eventualidad de que el Estado griego no pueda financiarse por las vías normales.
Fuentes oficiales alemanas consideran que ese no es el caso, que Grecia sigue colocando su deuda en el mercado sin problemas, aunque a un coste más alto, y que "ni se plantea" el anuncio inminente de una ayuda financiera europea a Atenas. Lo que sí están analizando los miembros del euro es una serie de "escenarios" para el caso de que las cosas vayan a peor, según han reconocido desde el Gobierno alemán. Que la situación empeore sólo puede significar que el Tesoro griego no pueda hacer frente a los próximos vencimientos y/o que la desconfianza que afecta a este país
se extienda a otros socios de la zona también en serias dificultades presupuestarias.
Encuentro de urgencia
Los dieciséis ministros de Finanzas de la eurozona han celebrado esta tarde una sesión de concertación, mediante videoconferencia, a propuesta del presidente del eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, para examinar las posibles respuestas. Los ministros no han podido esperar a la reunión ordinaria del eurogrupo, programada para el lunes en Bruselas, lo que indica la trascendencia de lo que está en juego.
Si las cosas no mejoran en los mercados, tiene que haber un plan listo, que sea efectivo desde el principio e irreprochable jurídicamente. Mañana se reunirán en Bruselas a solas los gobernantes de la UE para una cumbre informal convocada hace un mes, en la que se hablará de "las turbulencias" en la zona del euro, según reconocía una fuente oficial al corriente de los preparativos.
A su llegada a la capital belga para esa cita, el presidente del Gobierno y presidente de turno de la UE, José Luis Rodríguez Zapatero, ha señalado que que Europa y los países de la zona euro van a apoyar a Grecia para que supere su difícil situación económica. "Hay que apoyar a Grecia, y lo van a hacer Europa y el Eurogrupo", indicaba a las puertas de la cena organizada por el Partido Socialista Europeo. "Tenemos que dar una respuesta de unidad Europa y el Eurogrupo que, por supuesto, España apoya".
La dificultad de la situación estriba en que las reglas de la unión monetaria europea prohíben al Banco Central Europeo o a la Comisión Europea financiar directamente el endeudamiento de un estado de la zona con problemas de liquidez.
Lo que es legalmente posible con cualquier otro socio de la UE -Hungría, Rumanía y Letonia se han beneficiado recientemente de una línea especial de crédito a la balanza de pagos que gestiona la Comisión de Bruselas- no lo es con aquellos que comparten la moneda única. La prohibición se explica por la necesidad de preservar a toda costa políticas fiscales sanas a nivel nacional. Pero ante el riesgo de que toda la zona se vea tarde o temprano, inmersa en la tormenta, los socios de Atenas están explorando todas las vías posibles de ayuda.
Al margen del FMI
La opción que parecen descartar de antemano los miembros de la Eurozona es un recurso al Fondo Monetario Internacional (FMI). Ver a los expertos de Washington desembarcando en Europa para sacar a flote a un estado del euro no sólo significaría una auténtica humillación para los europeos, sino que comprometería gravemente la independencia del BCE, la única institución a la que el Tratado confiere la responsabilidad de la política monetaria europea. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ha sido invitado a participar mañana en la reunión de los líderes europeos.
Ayer mismo, en su última intervención como comisario de Asuntos Económicos y Monetarios y nada más recibir el
visto bueno del Parlamento Europeo para encargarse de Competencia, Joaquín Almunia descartaba ante el pleno del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, que el FMI deba implicarse en la crisis. "Coincido con los diputados que han dicho que no necesitamos llamar al FMI. Lo podemos y debemos hacer nosotros", declaró Almunia. "Si tenemos la coordinación adecuada, voluntad política, utilizamos los instrumentos del Tratado y llevamos a las últimas consecuencias nuestros objetivos, tenemos los instrumentos para afrontar situaciones difíciles como la de Grecia", añadía.
Once años después de su nacimiento, el
euro está afrontando ahora, según algunos analistas, la hora de la verdad, una crisis ligada a una deficiencia congénita sobre la que ya habían alertado algunos expertos. La unión monetaria carece, en efecto, de instrumentos coercitivos para imponer a sus miembros políticas presupuestarias sanas. El pacto de estabilidad y crecimiento, suavizado ya una vez, habría alcanzado sus límites. Según el Gobierno de Berlín, en el almuerzo de la cumbre informal de mañana en Bruselas se espera que Grecia explique de manera convincente cómo tiene previsto cumplir el estricto programa de ajuste que le ha impuesto la Comisión Europea y que va más allá de lo planteado por el gobierno de Giorgos Papandreu.