De zoco a plaza, de estrechas callejuelas con cientos de puestos de venta a espacio amplio en el que tengan cabida todas las creaciones y todos los habitantes del mundo del euskera. Esa es la transición que busca afianzar la asociación Gerediaga para la Feria del Libro y Disco Vasco de Durango durante los próximos años, y el primer ensayo se ha vivido durante esta inusual semana festiva.
«El público ha respondido positivamente al nuevo camino iniciado por la Azoka», subrayaron sus responsables al valorar esta 46ª edición, en la que algunos nombres como Joseba Sarrionandia o Berri Txarrak han conseguido subir a los titulares por la gran aceptación que han tenido entre los más de 105.000 asistentes contabilizados en las primeras cuatro jornadas a través del nuevo sistema implantado a la puerta del recinto ferial. De hecho, el disco de Berri Txarrak se había agotado ayer, mientras que dos obras del premio Euskadi de Ensayo figuran entre las más vendidas.
Tras un comienzo algo inquietante por la escasa afluencia de público, la Azoka recuperó el martes su perfil más multitudinario -se contabilizaron 40.000 asistentes en un solo día- y lo ha mantenido hasta su cierre, ayer por la noche. Concluía así la primera prueba de «la Feria del siglo XXI», un primer examen que, según sus promotores, ha afianzado este certamen como «punto de encuentro de euskaltzales y de quienes creemos en la cultura vasca».
«Las editoriales han cumplido con su objetivo», comunicó Jon Irazabal antes de dar a conocer su despedida como director de la Azoka, cargo que ha ocupado los últimos treinta años. No obstante, subrayó que «Durango no es un buen espejo de lo que pasa durante el resto del año, más bien es una isla», apreció. Las ventas de libros, según los responsables de los stands, cubrieron las expectativas de las editoriales. Tal y como comentaba Gorka Arrese, de Susa, «casi nunca hay sorpresas, venimos con los deberes hechos».
El calendario ha ayudado
Las firmas y la posibilidad de charlar con los creadores siguen siendo un gran reclamo para quienes se acercan hasta Durango en busca de algún detalle; pero a ello se suma, cada vez con más fuerza, la presencia de actuaciones en directo y de entrevistas abiertas, que permiten atisbar el contenido de las obras que después se venden en las casetas. «No ha estado nada mal», reconocía Mikel Soto desde Txalaparta. El editor admitió que llegaban con ciertos recelos por el «extraño calendario» de este año, con una apertura en domingo y justo delante de un montón de festivos. Para su sorpresa, «ha salido bien y puede ser algo a estudiar en el futuro», advirtió.
En cuanto a la música, las actuaciones en directo han alimentado un mercado que este año ha destacado por la fragmentación y la diversidad de sus puestos. Junto a Elkar, la gran casa que alberga gran parte del acervo musical vasco, músicos, bandas y otros agentes musicales se han multiplicado esta edición en una apuesta por la autoproducción. «Literatura y música vasca tienen mercado, que a día de hoy se venden», resumieron ayer los responsables de Gerediaga.
Sin embargo, la gran transformación de la Azoka no viene de la mano de la cantidad de público o de los modos de exposición, sino de la presencia de la creación en sus diversas formas. En el ámbito de la cultura infantil, el espacio dedicado a los más pequeños, Haur Literatura Aretoa, que cumplía veinte años, ha vuelto a tener «una gran aceptación», con Pirritx, Porrotx eta Marimototx como estrellas indiscutibles.
Ahotsenea, en su cuarto año de rodaje, ha recibido a «un 10% de los visitantes de la feria» y se ha convertido en un elemento tractor de todo el evento, con 95 presentaciones y actuaciones en directo durante los cinco días de programa. Su ejemplo ha servido de guía para Gerediaga, que lo ha seguido en la organización de los espacios estrenados en Durango: Irudienea, para las artes audiovisuales; Szenatokia, para el arte dramático, y Kabi@, para las nuevas tecnologías.
El atractivo de estos espacios, abiertos gracias al trabajo en común con otras asociaciones se ha mostrado desigual. Gerediaga destacó, no obstante, el éxito de algunas iniciativas, como el maratón de teatro, los encuentros entre creadores audiovisuales y el maratón de la wikipedia en euskera, que ha llegado aquí a su artículo 107.000. «La Azoka no es sólo lo que ocurre en este edificio, es todo lo que ocurre alrededor», subrayó el nuevo director, Aiert Goenaga.
El «traspaso del testigo» entre directores, que tuvo lugar inmediatamente después de la lectura del balance, tuvo un carácter austero y emotivo a la vez. Nerea Mujika, presidenta de Gerediaga, agradeció «de todo corazón» a Jon Irazabal su dedicación y empeño al frente de la Feria.