Seis años después, Logroño sigue siendo lugar de encuentro de los mejores baterías del mundo. Cada uno en su estilo, con su trayectoria y técnica, pero todos capaces de congregar año tras año a miles de aficionados en el Drumming Festival que 'apadrina' Dom Famularo.
Este auténtico embajador mundial de la batería ejerció en la noche del sábado en el Palacio de los Deportes de Logroño de maestro de ceremonias de un concierto en el que alrededor de tres mil personas pudieron disfrutar del sonido que producen algunas de las baquetas con más talento del panorama internacional.
Hay que aplaudir a la organización de La Rioja Drumming Festival el que, a pesar de la crisis, haya aumentando el número de artistas y el resultado haya mantenido la buena línea.
Con bastante retraso comenzó la sesión a cargo de David Barcos, cuyo espectáculo acompañó un grupo de percusionistas. A continuación, Dom Famularo, cuya energía sobre el escenario es digna de ver. Además, se marcó uno de los solos más alucinantes de la noche. Único.
Y de su veteranía a la brillante actuación del joven polaco Bartek Pawlus, ganador del prestigioso certamen europeo 'Drummer of tomorrow'. No decepcionó en un espectáculo con bases de clásicos de Michael Jackson.
La sorpresa de la noche fue el alemán Claus Hessler. Quizá llegaba como el más desconocido porque se dedica más al mundo educativo en los clinics que a los grandes conciertos de masas, pero faltan palabras para describir su enorme técnica. Un prodigio.
Intervinieron después el peruano Álex Acuña, de los más aplaudidos por el buen rollo que transmitía su percusión tropical, y Rodney Howard, todo un veterano que en la actualidad toca con Avril Lavigne.
Y llegó el plato fuerte de la noche cuando Dave McClain apareció en el escenario, no en vano muchos de los asistentes estaban allí para rendirse ante el batería de los Machine Head, una de las bandas de referencia del metal. Con temas como 'Imperium' se metió al público en el bolsillo.
Lo mismo que Steve Smith, uno de los grandes de la batería mundial que, tras realizar dos solos sencillamente espectaculares plantó el charles de su batería frente a todos y puso el Palacio en pie con sus malabares con las baquetas y sus ritmos vocales.
La apoteosis final llegó con la 'jam' de todos los bateristas al ritmo del 'Jingo' de Santana. Fue increíble verlos a todos juntos, disfrutando al mismo tiempo, 'hablando' con el público. Les acompañó en esta experiencia con gran maestría el grupo riojano de rock progresivo Missing Soul, que cerró la noche con una actuación en la que interpretaron varios temas de su disco 'Deepressions' e incluso alguna novedad.