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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Opinión

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«El PNV ahora tiene una buena oportunidad para demostrar con los hechos que quiere implicarse en la gobernabilidad de España, y no utilizar a España como pretexto para sacar tajada»

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Los socialistas vascos llevamos tiempo diciendo que a Euskadi le van bien las cosas cuando en España las cosas marchan bien. Es algo tan obvio, y tan compartido por los agentes económicos y sociales de este país, que hasta el PNV lo ha acabado aceptando. Hace unos días, uno de sus dirigentes más destacados, Andoni Ortuzar, llegó a afirmar que «si se hunde España, se hunde Euskadi»; y lo hizo, además, como justificación del intento negociador del PNV para sacar adelante los próximos Presupuestos Generales del Estado.
Es de agradecer que el primer partido de la oposición en Euskadi recupere unas ciertas dosis de sensatez necesaria, si aspira a alcanzar un mínimo de credibilidad. Sobre todo, teniendo en cuenta que no hace aún mucho tiempo otras voces dentro de esa formación política aconsejaban que las empresas vascas dejaran de vender sus productos al mercado español. Un consejo que no fue demasiado bien acogido por los empresarios vascos, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que las exportaciones de Euskadi al mercado español equivalen a facturaciones anuales de 22.000 millones de euros.
Bienvenido sea, pues, este rapto de lucidez del PNV, que es de esperar tenga continuidad en el futuro y se traduzca en actitudes de entendimiento político, pensando en los intereses generales, más allá de las puras conveniencias partidistas. Y bienvenido sea, igualmente, que, después de años de abogar por soberanismos ilegales e intentos de ruptura del Estatuto, el PNV haya decidido al fin volver a la senda estatutaria y optar por el pleno desarrollo del autogobierno. Sólo le falta ser creíble. Y ahora tiene una buena oportunidad para demostrar con los hechos que quiere implicarse en la gobernabilidad de España, y no utilizar a España como pretexto para sacar tajada política.
También, para evidenciar que su apuesta por el desarrollo del Estatuto es real, y no una cortina de humo para ocultar otros intereses. Porque no resulta coherente defender de palabra el autogobierno vasco y, al mismo tiempo, arremeter como lo hace contra las instituciones de Euskadi y contra el Gobierno de todos los vascos. No es de recibo, y no lo entiende nadie, que una fuerza política, y más si es nacionalista, se permita el lujo de pedir a un lehendakari que «no estorbe» cuando está en juego algo tan importante para este país como es la transferencia de las políticas activas de empleo. O ningunearlo, asegurando que es un «lehendakari de saldo». Y mucho menos se entiende que representantes de un partido que ha gobernado el País Vasco durante treinta años llegaran a abogar recientemente por que el Gobierno central «pasara como una alfombra por encima del Ejecutivo vasco», para imponernos sus propias decisiones.
Y no es éste el comportamiento que reclama nuestra sociedad a una fuerza política que aspira a ser alternativa de gobierno. Lo que le reclama, por el contrario, es tener un mayor sentido de la responsabilidad y no aprovechar una negociación presupuestaria con el Gobierno de España para desestabilizar el Ejecutivo vasco. O para impedir, vetando la transferencia, que, en un momento de crisis como el que vivimos, se puedan llevar a cabo políticas activas de empleo en este país.
Por lo que se refiere a su anuncio de implicarse positivamente en la política española, habría que exigir al PNV más espíritu de colaboración para tratar de solucionar problemas comunes, que también afectan a Euskadi, y menos chantajes para obtener beneficios partidistas. Y, a este respecto, no vendría mal que el PNV fuera despejando algunos interrogantes. Que nos aclare, por ejemplo, si cree que es mejor para la economía española en general, y la vasca en particular, tener unos Presupuestos aprobados el próximo año o no tenerlos. O si entiende que, para que España y Euskadi salgan antes de la crisis, es mejor que se complete la legislatura en un marco de estabilidad política, con un Gobierno que complete su mandato. O si piensa, por el contrario, que es preferible que, además de no tener Presupuestos, entremos en un período de incertidumbres políticas, con un adelanto de las elecciones.
No creo que esta última opción sea deseable para España, en un momento en que la recuperación económica ya ha comenzado, aunque aún tímidamente, y necesita reforzarse en un clima de confianza y seguridad. Ni, por eso mismo, tendría efectos positivos para Euskadi, cuya economía, como nadie ignora, está plenamente inserta en la economía española. Es el momento, pues, de exhibir una cierta grandeza política. Es el momento en el que el PNV debe hacer un ejercicio de patriotismo en el mejor sentido de la palabra, evidenciando que es un partido de país.

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