Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Opinión

CARTAS AL DIRECTOR

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Señor Gurruchaga, (respecto a las declaraciones publicadas el 24-8-10), en España ya hubo una amnistía, a la que se pudo acoger todo aquel que quiso. ¿Recuerda algo del año 1977? En un Estado de Derecho, la amnistía es la expresión política del fracaso del propio Estado de Derecho y democrático. La amnistía es el perdón público del delito. Las víctimas no necesitamos perdonar, necesitamos justicia. Hago mías unas frases de Iñaki Unzueta: «La amnistía identifica la paz con 'dejar de matar' sin hacer a los muertos justicia. La paradoja de la amnistía es que proclama el respeto a la vida de los vivos e ignora la vida frustrada de los muertos. Con la amnistía se cancela el pasado, (se podría arreglar el futuro), pero no se reparan ni el pasado, ni la injusticia» . Todo ello junto a unas reflexiones de Reyes Mate sobre Auschwitz: «Si resulta que sólo recordamos (y perdonamos) para que la historia no se repita, estaríamos como sacando el último jugo a los muertos en beneficio de los vivos. Bajo el señuelo de una reflexión responsable lo único que se oculta es nuestra propia supervivencia». Lo argumentado por usted sería el enésimo (y se supone que el último) chantaje terrorista al Estado de Derecho, algo así como 'te cambio mis pistolitas por tu perdón'. Sería reconocerles un mínimo de legitimidad política para negociar con todo un Estado. En un futuro así los terroristas lo tendrían fácil para volver a chantajearnos, «porque dar la espalda a las víctimas», como dice Reyes Mate, «lleva a la repetición del crimen, pues el criminal sabe que en ese futuro él siempre tendrá un lugar asegurado. Basta con que deje de matar». (O entregar las armas). Realmente sus argumentaciones son políticamente inaceptables, jurídicamente delirantes y éticamente deplorables.

Vocento
SarenetRSS