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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Opinión

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«Tendríamos que darnos cuenta de que lo que han venido siendo los deseos de ETA han solido corresponderse con pérdidas del lado de la ciudadanía. Lo preferido por ETA, lo vislumbrado por ETA, es generalmente lo malo para nosotros»

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Una de las cosas más difíciles en los procesos de toma de decisiones cuando hay varias partes con intereses contrapuestos es saber en qué tejado está la pelota. Entre ETA y los ciudadanos españoles, a través del Estado, representados por un gobierno, existe como siempre ha existido un espacio de toma de decisiones. Algunas veces ese espacio ha discurrido dominado por fuerzas de inercia y otras, muchas, se han tomado decisiones a destiempo o sin reconocer en qué tejado estaba la pelota. A veces, desde el Estado se ha reconocido equivocadamente la posesión de la pelota porque ETA la estaba señalando en nuestro tejado con su dedo de gatillos. El tejado del Estado es nuestro tejado.
Ahora ETA a través de Batasuna nos sugiere, con su perversión habitual, que la pelota está de nuevo en nuestro tejado. Lo está haciendo también con mucha habilidad. Batasuna dice que divisa con claridad una pelota en nuestro tejado que a su vez será chutada por ETA. Es una pelota de futuro, una pelota hipotética. La suposición es que la Batasuna ilegalizada ha adoptado la vía pacífica de la política hacia la independencia y que ETA declarará una suspensión de actividades a modo de pelota de futuro que recalará en el tejado del Estado, que entonces tendrá que decidir... ¿decidir, qué? Pues legalizar a Batasuna y negociar directamente con ETA sobre los presos y la verificación de eso que se ha venido en llamar 'desarme'. Es decir, ETA está marcando su juego. Históricamente nosotros hemos tenido la tentación de hacer el juego de ETA, debido a las naturales ansias de que acabara el terrorismo. Si se permiten comparaciones con el fútbol, es como cuando la selección española no hace su juego de control del balón o de la geometría del primer toque porque ha quedado atrapada por el juego del adversario... cuando esa configuración aparece en el campo, ya sabemos que la selección española perderá el partido. Aunque sólo fuera intuitivamente, sin pensarlo demasiado a nivel consciente, tendríamos que darnos cuenta de que lo que han venido siendo los deseos y secuencias preferidas de ETA han solido corresponderse con pérdidas del lado de la ciudadanía, cuando no con tremendo dolor y muerte. El paradigma determinante del razonamiento en este momento es que lo preferido por ETA, lo vislumbrado por ETA, es generalmente lo malo para nosotros.
Con esa prevención en mente debemos aún hacernos otro lazo recordatorio en el dedo. Siempre que desde la debilidad de ETA hemos cedido ante sus hojas de ruta, hemos perdido, nos han engañado y lo hemos lamentado con más muertos. De esa manera, lo que se nos está vendiendo en este momento necesariamente debería dejar de cumplirse. Batasuna adopta las vías pacíficas, ETA se compromete en un cese de actividades, la nueva marca de Batasuna no es ilegalizada, obtienen escaños en las elecciones y ETA negocia con el Estado sobre presos. Así es más o menos el plan de ETA y por tanto deberíamos hacer lo posible por que no se cumpliera... o, por decirlo en positivo, deberíamos hacer lo posible por que el plan que se cumpliera fuera el nuestro... Porque tenemos plan y es distinto del plan de ETA, ¿verdad?
¿Cuál es nuestro plan? Debería ser tener la posesión del balón, dibujar la geometría del primer toque en el campo y marcar goles sin que se acerquen a nuestra portería. Ya hemos mencionado en esta tribuna que un primer balón que hay que poner en juego es la pelota de los presos, haciendo justo lo contrario de aquello que ETA siempre ha dado por supuesto (mala cosa que los etarras den por supuestos comportamientos estratégicos del Estado): negar que la negociación colectiva sobre los presos de ETA forme parte de ningún tipo de contraprestación apriorística, sean cuales sean las decisiones que adopte ETA. Una vez que los terroristas ahora en activo tengan la presión de una prisión cierta y no condicionada a negociación técnica alguna, continúan quedándonos decisiones por tomar, planes propios que trazar.
Una clave del plan del Estado para desactivar a ETA sin hacer el juego terrorista es cumplir la ley respecto a la eventual ilegalización de la marca alternativa de Batasuna. Una vez se presenten las listas, se estudian las candidaturas y se contrastan con la información que fuerzas de seguridad y servicios de inteligencia dispongan sobre siglas e individuos y sus relaciones más claras o más oscuras con ETA. Si se encuentran los mismos indicios que en ocasiones anteriores, se ilegaliza sin contemplaciones. ¿Aunque ETA en ese momento se encuentre en 'tregua'? Pues claro, especialmente si ETA ya ha declarado un cese 'como quiera que lo adjetive' de sus actividades. Este comportamiento del Estado acorde a la ley habría que subrayarlo públicamente justo después de que ETA comunicase su tregua, lo que dejaría a Batasuna con la única opción de empotrarse en Eusko Alkartasuna, quedarse sin nada o presentarse con candidatos blancos, sin relevancia, lo que disminuiría su perfil político. Ya tendríamos a ETA sin una de sus piezas y con una tregua encima de la mesa. Lo siguiente es continuar con la actividad policial y con la política penitenciaria individualizada, tal como se viene haciendo, mientras se somete a la ETA supuestamente en tregua a un proceso de verificación.
En esa verificación debería haber muchos etarras que se entregaran, colaborando con la justicia a cambio de alguna atenuación de la acusación penal, como se hace en casos de crimen organizado. No habría negociación técnica como tal, sino sometimiento de cada etarra colaborador individual a la acciónde la justicia. Y con esto, ¿por qué le compensaría a ETA declarar una tregua? Eso es, ¿por qué le compensaría a ETA declarar una tregua?

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