La aportación de la cultura «al impulso económico y social de Euskadi» fue el hilo conductor del discurso que el Príncipe de Asturias pronunció ayer para clausurar la entrega de los Premios Nacionales del Ministerio de Cultura, correspondientes al año 2009. El acto, que se celebró en el Palacio Euskalduna de Bilbao, estuvo también presidido por Doña Letizia. Junto a ella, la ministra de Cultura, Ángeles Gonzaléz-Sinde; el lehendakari, Patxi López; la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Mikel Cabieces; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, y la consejera de Cultura, Blanca Urgell. La única ausencia destacada, la del diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, quien excusó su ausencia por una consulta médica.
En su tercera visita en lo que va de año a la capital vizcaína, Don Felipe puso a Bilbao como ejemplo del impacto que la actividad cultural tiene en la regeneración y desarrollo de un lugar. En esta línea, el Heredero de la Corona afirmó que «la espléndida transformación» de la Villa se ha conseguido «sobre la base de la innovación, de la cultura y de la economía del conocimiento. El Museo Guggenheim y este extraordinario Palacio Euskalduna son muestras emblemáticas de la capacidad de las ideas y de la creatividad al servicio de la sociedad. Bilbao -resumió- es un modelo para muchas ciudades del mundo».
Refiriéndose ya de forma expresa a los galardones anuales del Ministerio de Cultura, Don Felipe resaltó su «enorme significación», porque «distinguen la obra en grado de excelencia de creadores culturales de todos los rincones de nuestro país». También destacó «su carácter omnicomprensivo, porque abordan la cultura en su más amplia expresión, incorporando el mayor número de disciplinas, desde las más tradicionales hasta las más contemporáneas, novedosas y emergentes».
Más adelante, destacó el trabajo de los premiados como una tarea «valiosa, necesaria e independiente» y les expresó su agradecimiento. «Servís a nuestra sociedad, ensancháis nuestro espíritu y nuestros horizontes, nos dais un ejemplo de excelencia y buen hacer, al tiempo que proyectáis la imagen de España entera en el mundo».
El Príncipe puso el broche de oro a un acto sencillo pero lleno de emociones, que abrió Iñaki Azkuna. En su discurso de bienvenida, el alcalde también hizo hincapié en la importancia de la cultura como motor de una sociedad «más humana y más convivible».
61 años de diferencia
A continuación, los veintiocho premiados recogieron, uno a uno, el diploma y la medalla acreditativos. El más veterano, Manuel Pertegaz, Premio Nacional de Diseño de Moda, a los 93 años; el más joven, Paco Bezerra, quien a los 32 ha obtenido el reconocimiento en la modalidad de Literatura Dramática. Entre los dos, una diferencia de seis décadas. Los dos, una misma coincidencia: la emoción reflejada en los rostros: contenida en el caso del modisto; desbordante en el del escritor.
Kirmen Uribe (Ondarroa, 1970) también expresó su alegría por el Premio Nacional de Narrativa logrado por su novela 'Bilbao-New York-Bilbao'. «Estoy muy contento. Da confianza en las posibilidades para seguir adelante. Viene muy bien para todos los escritores vascos, tanto en euskera como en castellano», comentó a EL CORREO.
En nombre de los galardonados en el apartado Artes Escénicas y Música, la actriz Vicky Peña reivindicó el valor de la cultura «más fugaz e intangible». El reportero Gervasio Sánchez, premiado con el Nacional de Fotografía, recordó a los periodistas gráficos fallecidos en conflictos armados en una intervención en la que denunció la inutilidad de las guerras.
En un discurso construido a modo de guión cinematográfico, Ángeles González-Sinde afirmó que la entrega de los galardones que concede su ministerio «nos sirven cada año para recordar que este país está lleno de gente con ideas y con el talento necesario para llevarlas a término». Por su parte, el lehendakari López consideró que las obras de los homenajeados «inspiran y alimentan nuestro espíritu y hacen nuestra vidas mucho más hermosas».