El Departamento de Interior reiteró ayer su guerra total contra ETA. La consejería puso en marcha un servicio, a través de su web -www.ertzaintza.net- y de un teléfono gratuito -900840843-, para que los ciudadanos colaboren y aporten cualquier pista que crean que puede ayudar a «evitar un atentado» o para eliminar de la vía pública símbolos de apoyo a la banda como «carteles y pintadas». Como ya avanzó este periódico el pasado mes de marzo, la iniciativa pretende impulsar una mayor implicación de la sociedad vasca en la desaparición efectiva del terrorismo. Fuentes de la consejería aseguran que experiencias similares han tenido éxito en países como Gran Bretaña o Estados Unidos, relacionadas sobre todo con el combate a la amenaza islamista.
El objetivo es establecer una «lucha global» contra la violencia terrorista en la que se implique «toda la sociedad». «Cualquier información puede servir para evitar muertes, atentados o acciones de kale borroka», explicaron ayer los responsables del Departamento en la presentación en la comisaría central de Erandio de la web y del número de teléfono donde se recogerán todos los datos.
El proyecto se enmarca dentro de la estrategia que el Gobierno vasco se ha marcado para la actual legislatura, en la que «acabar con el terrorismo» figura como «objetivo prioritario». Una voluntad que el Gabinete de Patxi López considera que sólo se materializará si se consigue la «máxima unidad de los demócratas» y la «máxima colaboración de los ciudadanos». Así lo aseguró ayer el consejero de Interior, Rodolfo Ares, que, a pesar de ver a ETA en su «tramo final», pidió el «esfuerzo de todos», un «último esfuerzo», para «cerrar la puerta» a los terroristas «definitivamente». «La colaboración de los ciudadanos es muy útil y necesaria. Porque aunque la banda está muy débil, todavía puede hacer daño», advirtió la máxima autoridad del Departamento.
Los responsables gubernamentales son conscientes de los recelos que este proyecto suscita en una parte de la sociedad y de la esfera política y reconocieron su «preocupación» ante la posibilidad de que «algunos no entiendan lo que estamos haciendo». En marzo, cuando EL CORREO dio a conocer la iniciativa que pretendía poner en marcha la consejería, representantes del mundo nacionalista ya mostraron su disconformidad y el temor a que se multiplicaran las denuncias falsas y se acusase de ser presuntos sospechosos a ciudadanos sin ninguna culpa.
Ares, que estuvo acompañado del viceconsejero de Seguridad, Rafael Iturriaga, se esforzó ayer por subrayar que la gestión de todas las informaciones que se reciban serán analizadas por «expertos antiterroristas», dotando al procedimiento de «la máxima profesionalidad» y las mayores garantías. Tanto las llamadas telefónicas como los correos electrónicos podrán ser anónimos. Sólo si el comunicante lo desea facilitará su identidad completa, que en ese caso será guardada «en el más estricto secreto». El mecanismo informático gozará de la máxima seguridad, «similar al de otras entidades» como los bancos y cajas de ahorro.
Los dirigentes del área de Interior insistieron, en esta línea, en que «toda información» que reciban será «valorada y contrastada» con la «máxima eficacia posible». «No se dará credibilidad a cualquier información que se reciba», subrayó Ares, que confesó que no descartan que puedan darse episodios de ciudadanos que realicen denuncias falsas para complicar las investigaciones o por disputas entre vecinos.
«Ahuyentar las suspicacias»
«No estamos pidiendo al conjunto de la sociedad vasca -advirtió el consejero- que se convierta en policías, sino a los ciudadanos que colaboren con su Policía en la lucha contra el terrorismo para acabar definitivamente con la violencia y consolidar la paz y la libertad».
En previsión de posibles críticas desde la bancada abertzale, el responsable vasco de Interior subrayó la necesidad de permanecer «unidos» en la «batalla final» contra el terrorismo». «Debemos estar todos juntos», recalcó e instó a los partidos a «ahuyentar las suspicacias» sobre lo que «se está ofreciendo a la ciudadanía».
Como ejemplo de los resultados que el Departamento espera obtener con este proyecto, Ares aludió al atentado que se cometió el año pasado contra la casa del pueblo de Durango. A comienzos de julio, un comando reventó el local socialista tras depositar una bolsa con una potente bomba en la fachada del establecimiento, situado en la parte baja de un edificio de viviendas. ETA no avisó de la colocación del explosivo y fue la llamada de un vecino al 112 la que activó el servicio de emergencias, permitió desalojar el inmueble con rapidez y evitó víctimas personales. «Colaborar con la Policía es salvar vidas», prosiguió.
La consejería de Interior considera, asimismo, que la puesta en marcha de mecanismos para obtener pistas con las que luchar contra la banda puede tener un efecto psicológico sobre los terroristas. La «movilización ciudadana» contribuiría, según Ares, a trasladar a los violentos «la repulsa de la sociedad»