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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Política

análisis POLÍTICo

Las encuestas empiezan a preocupar demasiado en Ajuria Enea

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El lehendakari López tiene un problema. Bueno, seguro que sobre su escritorio de trabajo se amontonan unos cuantos. Pero es evidente que uno de ellos le preocupa de una forma, digamos que especial: las encuestas. Se vio con claridad hace unos meses, en diciembre del pasado año, cuando Francisco Llera y su equipo hicieron público su último Euskobarómetro. Y se acaba de volver a ver el Jueves Santo, con el sondeo del Gabinete de Prospecciones Sociológicas de Ajuria Enea.
Entonces, el trabajo desencadenó algo parecido a un pequeño maremoto en los despachos de Lakua y el Gobierno socialista, presuntamente persuadido de que sus problemas eran de comunicación -pese a la habitual omnipresencia del consejero Rodolfo Ares-, procedió a reforzar, y bien, ese área en la Lehendakaritza. Ahora la tormenta no ha sido tan perceptible públicamente -probablemente 'por culpa' de la inteligencia de palacio- pero es igual de evidente que las conclusiones de otra encuesta han llenado de intranquilidad al equipo de Patxi López.
Hasta el punto que la han tenido guardada casi cuatro meses en un cajón y no la han hecho pública hasta el último jueves, cuando miles de ciudadanos preparaban las maletas para la escapada de Semana Santa o se habían marchado ya de Euskadi. Pasada la 'fecha-trampa' -que no las vacaciones de buena parte de la clase política- parece mejor momento para realizar algunas consideraciones.
La sabiduría materna nos enseñó a algunos de pequeños que si se esconde el polvo bajo la cama, podrá parecer que se ha limpiado el cuarto, pero es sólo eso, apariencia; el problema sigue amontonado bajo el catre, tarde o temprano aflora, y la pequeña argucia queda al descubierto. Con las encuestas, con los sondeos de opinión, ocurre algo parecido. Si están bien hechos -y no parece que el lehendakari Patxi López tenga motivos para dudar de la ecuanimidad ni del equipo de Paco Llera ni del de Ajuria Enea- son el reflejo, la foto fija de lo que piensa el grupo social consultado en un momento concreto. Si hablamos de la cosa pública, la constatación de cómo evolucionan los clientes de los políticos, usted y yo, sus potenciales votantes.
Pareciera en ocasiones que algunos prefieren ignorar ciertas realidades, tal vez porque no terminan de ser de su gusto. Que el actual Gobierno vasco, monocolor socialista, tiene toda la legitimidad parlamentaria del mundo está absolutamente fuera de duda, incluso para un PNV que ensayó el peligroso juego de su deslegitimación, sin éxito, en sus primeras semanas en la oposición. No en vano, López fue elegido lehendakari por la mitad más uno de los parlamentarios (38 de 75), los mismos que apoyan su Gabinete en la Cámara vasca (PSE y PP). Otra cosa bien diferente, aunque igual de cierta, es que en él, en ese Ejecutivo, no está el partido que ganó las últimas elecciones autonómicas -el PNV- ni era el preferido no ya sólo de los votantes jeltzales, sino tampoco de los del PSE-EE.
También sería bueno no olvidar otro detalle, puede que pequeño pero nada insignificante. De los 1.150.000 ciudadanos que acudieron a las urnas hace un año, 'sólo' 464.000 respaldaron las planchas socialistas o populares. Una mayoría ligeramente superior eligió la papeleta de una formación nacionalista y se registraron 100.000 sufragios nulos, casi todos de seguidores de la ilegalizada Batasuna.
Como los sondeos no tienen en cuenta el sistema electoral vasco -impulsado por el PNV, como la bandera, el himno, y tantas otras cosas-, que reserva 25 escaños a cada territorio, con independencia de su población, y que se reparten según la Ley d'Hont, parece lógico que, muestra tras muestra, los resultados le sean un tanto adversos al Gobierno López.
La pregunta es ¿tanto?. Pues probablemente, no. La verdadera preocupación para el lehendakari y su equipo -o la alegría- vendrán cuando se pueda observar la evolución de los sondeos, cómo responden los ciudadanos a las mismas preguntas. Hasta entonces sería bueno más trabajo, más ideas, y menos miedos. Ocultismos y medias verdades sólo ayudan a empeorar la ya de por sí paupérrima imagen de nuestros políticos. Y uno siempre tiene en cuenta que la democracia parlamentaria es el sistema menos malo de los que conocemos.

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