La energía eólica llegó a La Rioja hace ahora diez años. Fue en febrero de 2000 cuando se inauguraba el primer parque con aerogeneradores en la Comunidad, el de Yerga, que se ponía en marcha con 37 molinos. Una década después, el número de parques ha ascendido a trece y los aerogeneradores se han multiplicado hasta contabilizar los 400. Es más, el pionero Yerga tiene ya una segunda parte, Yerga II.
La Rioja Baja y algunos municipios del Camero Viejo, como Hornillos o Ajamil, son las zonas en las que sobresalen de entre sus paisajes unos generadores eléctricos movidos por unas turbinas accionadas por el viento.
Estas torres de más de cincuenta metros de altura convierten la energía eólica -en realidad, la cinética, del aire en movimiento- en otras fuentes de energía útiles para la actividad humana, como la eléctrica (en 2008, según la Red Eléctrica de España, más del 11% de la electricidad generada fue de origen eólico).
Hasta el punto de que en La Rioja, y según datos del Grupo Eólicas Riojanas -que controla la práctica totalidad de los parques en el territorio autonómico-, los 985.864 megavatios hora de energía que producen los aerogeneradores cubren las necesidades de consumo de todos los hogares de la Comunidad. Porque una familia media puede consumir al año 3,5 megavatios hora (3.500 kilovatios) y con esos casi 986.000 se abastecerían 281.714 viviendas.
Teniendo en cuenta, en este sentido, que la potencia instalada en los trece parques eólicos asciende a 448 megavatios y que la energía se calcula contando una producción de horas equivalentes (tiempo en que los aerogeneradores se encuentran a plena producción) estimada en 2.200. De ahí el resultado final de casi 986.000 megavatios hora.
Las torres de mayor potencia están en los parques de Munilla-Lasanta, Larriba-Hornillos e Igea-Cornago; pero son Escurrillo, Cabimonteros -el que más aerogeneradores tiene, con 75, aunque entre Yerga I y Yerga II suman 73- y Gatún I los que producen más energía. Éste último ocupa terrenos de Autol, Quel y Villarroya.
Cuotas por licencias e IBI
Precisamente Autol es un municipio en el que, de un tiempo a esta parte, la energía eólica ha cobrado importancia. No en vano, está presente en cuatro parques. «Tenemos trece aerogeneradores en Yerga I -de los 'pequeños', de 660 kilovatios-, en un terreno compartido con Alfaro; cinco y medio en Yerga II, compartiendo con Grávalos; otros cinco molinos y medio en Gatún I, con Quel; y once aerogeneradores en Gatún II, en el parque que compartimos con Quel», explica el alcalde, Pedro Arnedo.
En total, 35 molinos, que dejan unos ingresos importantes. El primer edil los detalla: «117.055 euros por cuotas de instalación fija; 6.769 euros por producción de energía, una cifra que es variable y que en 2008 y 2009 fue baja pero en un año bueno se puede doblar; y 81.100 euros por el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) especial». En total, 204.925 euros, una cantidad «importante», a juicio de Arnedo, y que puede llegar a 300.000. Para cubrir casi el 20 por ciento del presupuesto del Ayuntamiento de Autol.
«Ayuda, claro que ayuda», añade este alcalde riojabajeño, «porque además la instalación de los eólicos no generó quejas entre la población, ni tampoco para el medio ambiente. Ni siquiera los cazadores plantearon problemas». Además, se reducen las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes y se contribuye a mejorar y cuidar el medio ambiente.
Otra localidad a la que le llegan importantes ingresos del aire es Préjano, que cuenta con 32 aerogeneradores en el parque Préjano-Enciso, «aunque 24 son del municipio y ocho de la Comunidad», plantean desde el Ayuntamiento; «sin embargo, el IBI especial y el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) sí que los cobramos nosotros de los 32 molinos». El alcalde, Santiago Jiménez, añade que el canon de ocupación lo pagan al Consistorio los 24 aerogeneradores que están en terreno municipal, instalados en monte de utilidad pública: «El 15 por ciento de esos ingresos se destina a fondos para mejorar el monte y el otro 85% va a las arcas municipales».
Hasta el punto de que los ingresos del Ayuntamiento de Préjano, en un computo generalizado, proceden «en un 30 o un 40 por ciento» de la energía eólica. Un porcentaje importante. Como lo demuestra dos comparativas que hacen los responsables municipales. El IBI derivado de los aerogeneradores supone el doble de dinero para la localidad riojabajeña que el mismo impuesto que pagan los habitantes; mientras que el IAE de las torres eólicas también dobla la recaudación que llega a Préjano del padrón de vehículos.
Molinos pequeños
Otros municipios como Cervera del Río Alhama, Arnedillo, Cornago y Pradejón también recaudan cantidades, procedentes de los aerogeneradores, que suponen entre un cinco y un diez por ciento de sus ingresos. «Nosotros tenemos 33 eólicos, pero de los pequeños. Sobre todo los 31 del parque de Cabimonteros -de 660 kilovatios de potencia cada uno, cuando los hay de hasta 2000-», explica el alcalde de Arnedillo, Pedro Montalvo.
El Consistorio que dirige recibe, según sus palabras, 65.000 euros por el alquiler de los terrenos y otros 65.000 por el IBI especial. «El año pasado esos 130.000 euros fueron el 5% del presupuesto pero los ingresos este año pueden ser superiores, de hasta el diez», añade. No olvida que Arnedillo es un municipio en el que el turismo es otra importante fuente de ingresos, «pero los aerogeneradores están lejos y el impacto visual apenas se nota».
El parque de Alcarama II es el segundo en número de molinos (53). Cervera ocupa buena parte de ese territorio «y del aprovechamiento de los eólicos recibimos alrededor de 100.000 euros al año», señalan fuentes municipales. A esta cantidad se suma otra cercana a los 72.000 euros «por el IBI especial, pero es en conjunto de los parques eólicos y las placas solares».
A pesar de que es evidente la importancia que para los municipios riojanos, sobre todo los más pequeños, tiene la energía eólica, la repercusión en número de puestos de trabajo apenas se nota, como admiten los propios alcaldes, conocedores del día a día de su localidad. «Igual sí que trabaja algún chico joven del pueblo», dice el regidor de Autol; «el mantenimiento lo hacen las subcontratas», tercia su homólogo de Préjano.
La crisis también afecta
Además, no son tiempos boyantes ahora para emplear a personal laboral en el sector eólico. No en vano, según la Asociación Empresarial Eólica, con implantación nacional, se han perdido 18.000 puestos de trabajo entre directos -más de 5.000- e indirectos. El presidente de esta organización, José Donoso, ha planteado recientemente que en términos de empleo está afectado el 25 por ciento del sector.
La situación de crisis también llega, por lo tanto, al negocio del aire. Un estudio macroeconómico del impacto del sector eólico en España elaborado por Deloitte para la AEE revela que en 2008 estaban empleadas directamente 22.970 personas mientras que la cifra de puestos de trabajo indirectos fue de 18.468. Pero el año pasado ya se observó una reducción .
Aunque en 2008 se registró un fuerte incremento de la potencia eólica instalada, con un total de 2.459 megavatios, que elevaron a 19.148 la potencia acumulada (La Rioja está en la novena posición del ranking nacional, por delante de comunidades como Asturias, País Vasco, Murcia o Cantabria). Pero para este ejercicio la propia Asociación Empresarial Eólica advierte del parón del sector. Y las previsiones son de instalar 1.000 megavatios, la cifra más baja de potencia desde el año 2000.