Los alumnos riojanos de cuarto curso de Educación Primaria se encuentran, en su gran mayoría, capacitados para ir resolviendo las necesidades cotidianas de su entorno. Es la conclusión que se extrae de la evaluación de diagnóstico realizada el pasado ejercicio escolar a los estudiantes de esa edad y cuyos resultados presentó ayer el consejero, Luis Alegre.
Del total de 2.935 alumnos de cuarto de Primaria, 2,792 niños y niñas (el 95 por ciento) se sometieron a ese examen de competencias básicas, entendidas como lo que deben conocer para poder aplicar lo aprendido en la escuela a situaciones de su vida.
Y los datos no pueden ser más esperanzadores. Más del 80% superó con una puntuación de notable (7,5) la prueba. Incluía ejercicios de lengua castellana (comprensión oral y escrita, dictado, redacción o lectura); inglés (oral y escrito); matemáticas (numeración, operación, resolución de problemas, medidas o geometría); y conocimiento e interacción con el mundo físico (geografía, diversidad de seres vivos, salud y desarrollo personal, materia y energía y máquinas y nuevas tecnologías).
En ningún caso se trataba de un examen para conocer el rendimiento de los alumnos ni sus conocimientos curriculares, sino todo lo contrario. Ha servido para comprobar «cómo ponen en práctica lo aprendido», concretó Rafael Federío, director general de Ordenación e Innovación Educativa. Alegre añadió que el objetivo era «ponerles (a los estudiantes) en vía de ser ciudadanos con posibilidades de desarrollo».
Buen nivel de equidad
Los mejores resultados llegaron en comprensión lectora de lengua castellano y oral de inglés, geometría y geografía. Mientras que la evaluación establece que se debe mejorar en redacción de castellano, comprensión escrita de inglés, resolución de problemas matemáticos y conocimientos de salud y desarrollo personal.
Y por sexos, las niñas de cuarto de Primaria destacan en las lenguas castellana e inglesa mientras que ellos son 'mejores' en matemáticas y mundo físico.
Los resultados muestran un buen nivel de equidad, que se manifiesta en la homogeneidad de los mismos, sin que se aprecien apenas diferencias entre centros y siempre con un importante número de alumnos agrupados en torno a los niveles más altos.
Los ejercicios propuestos fueron corregidos por un equipo psicopedagógico externo y el margen de error es «escaso», coincidieron Alegre y Federío.