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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Cultura

CRÍTICA DE CINE

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Maravillas de YouTube: un minuto con Julia Child, la mujer que llevó la cocina francesa a millones de hogares en EE UU, nos da las claves para conocer una de las fuentes de inspiración de ese epítome de la incorrección política llamado 'Little Britain'. La Child, precursora de cazafortunas como Martha Stewart, al tiempo que personaje involuntariamente cómico en sí mismo, es trasladada a la gran pantalla por Nora Ephron, con la cooperación necesaria de Amy Adams y Meryl Streep. La directora matiza su acento, algo que puede haber frustrado a la políglota Meryl Streep, y limita su catálogo de especias a las variedades más dulces.
Cine para mujeres, dicen. Debe serlo, porque esta pequeña fábula intrascendente que habla del tesón y la superación femenina ha arrastrado a las salas a miles de mujeres en Estados Unidos. ¿Simple corporativismo? Prefiero pensar que las oportunidades que la industria otorga a las mujeres son mínimas. Lo cierto es que al peso la cinta alcanza valores considerables, pero de momento el cine no se vende por kilos. Nadie va a redescubrir el enorme talento de sus dos actrices, pero con su aparición no basta para alimentar una historia raquítica y desnutrida. Nora Ephron no asume riesgos, algo impensable dentro de la maquinaria de Hollywood, e invoca de manera elocuente el espíritu acaramelado de los grandes éxitos que la han situado en un lugar de privilegio dentro de la industria.
En la receta prescinde de los ingredientes masculinos y parte el pastel en dos mitades, uno para Amy Adams y otro para Meryl Streep. Las dos nunca llegan a encontrarse y es ahí donde comienza a cojear la película, porque en ningún momento sentimos de qué manera ha sido poseída Julie por Julia. Este proceso de identificación sí que se produce en el caso de Nora Ephron, que entrecierra los ojos y con ellos su mirada femenina, para no chirriar en el engranaje comercial de las comedias insípidas.

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