Menos basura y mejor separada para facilitar su reutilización. Dicho de otra forma, aprovechar todo lo posible en beneficio del medio ambiente. Éste es, en resumen, el objetivo de un plan municipal que se marcará un ambicioso objetivo de cara a 2016: que todos los ciudadanos reciclen en sus casas el doble que ahora.
El alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz, presentó ayer las líneas maestras del denominado Plan Integral de Gestión de Residuos, cuya vigencia comprende desde el año pasado hasta 2016. Con su puesta en marcha la capital alavesa aspira a convertirse en una ciudad «pionera» a nivel europeo en materia medioambiental. El documento, cuyas medidas concretas serán desgranadas al resto de partidos el lunes, pretende articular mecanismos para que los vitorianos cumplan antes de lo previsto las directivas europeas que obligan a los ayuntamientos a mejorar la gestión de los residuos de cara a 2020. «Lo podemos cumplir cuatro años antes», afirmó Lazcoz.
El proyecto pivota sobre varios elementos. El primero es tan sencillo como contundente: es preciso reducir la generación de residuos. «Es una actuación preventiva que sólo se puede lograr con la colaboración de la ciudadanía», valoró el regidor socialista.
Lazcoz precisó que detrás de esta filosofía existe un objetivo que incluye cifras concretas. Al menos el 50% de los residuos domiciliarios deben separarse en origen -es decir, en las casas-. En estos momentos ese porcentaje es del 25%, pero las directivas europeas exigen duplicar este registro en 2020. Es decir, que el Ayuntamiento desea que los ciudadanos dupliquen su implicación con el reciclaje en el plazo de siete años, cuatro menos de lo previsto por Europa.
Esta hoja de ruta implicará que los ciudadanos cambien el concepto que tienen acerca de la reutilización de los desechos. Lo que llegue al vertedero de Gardélegui -el Ayuntamiento va a invertir 5 millones en una nueva ampliación que evite su colapso-, debe quedar reducido «a la mínima expresión», recalcó Lazcoz.
Voluntarios
De ahí que, según el presidente de la Corporación, la parte más novedosa del plan municipal sea que «tenemos que empezar a considerar los restos no como basura, sino como productos que pueden ser objeto de valorización. Por ejemplo, cada kilo de vidrio se aprovecha al cien por cien».
Desde hace años, los vitorianos tienen la posibilidad de reciclar vidrio, envases plásticos y papel y cartón. Pero el Gabinete Lazcoz prepara hace meses otro nuevo contenedor -de color naranja y de menor tamaño que los azules y amarillos- para poder tirar los residuos orgánicos, como la comida o las plantas. Estos recipientes se colocarán de forma progresiva y los primeros vecinos que los utilicen serán voluntarios. Será en los barrios de Abetxuko y de Lakua.