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Política

Alderdi Eguna. La moral de las bases peneuvistas

La militancia jeltzale se crece ante la adversidad, ha interiorizado que su salida de Ajuria Enea adultera la «realidad social» y se conjura para iniciar la reconquista

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El primer Alderdi en la oposición
Es miembro del ABB.«Hay que recuperar el espíritu de los primeros 'alderdis' y empezar de cero»
'Ahora más que nunca, Ibarretxe' fue el lema de precampaña del PNV en las pasadas elecciones autonómicas, las que acabaron por expulsarle de Ajuria Enea después de treinta años en el poder. «Ahora más que nunca» es la frase que, de forma literal o en esencia, más repiten los seis afiliados peneuvistas consultados en vísperas del primer Alderdi Eguna que los jeltzales celebrarán en la oposición.
Falta, eso sí, Ibarretxe en el exhorto -y también en las campas de Foronda, por sus obligaciones laborales al otro lado del Atlántico-, aunque todos reconocen echarle en falta. Y no admiten ni una sola duda sobre la posibilidad de encontrar un buen candidato para competir por la Lehendakaritza en las próximas elecciones. Más bien al contrario, se diría que están crecidos. Lamentan la, a su juicio, desventaja mediática con la que juegan. Describen un país cuya realidad social no casa con la institucional. Y hablan, sobre todo, de trabajar sin descanso para volver a gobernar en 2013.
LUIS MARI BENGOA
Vitoria
«Para liderar el país tenemos que estar unidos»
Luis Mari Bengoa es el militante más veterano, rebasados ya los sesenta, de los que aparecen en este reportaje. También es burukide de la ejecutiva alavesa. Apasionado del deporte rural y muy conocido en Álava, para Bengoa el Alderdi Eguna de hoy no resulta tan inédito: ya ha vivido otros en los que el PNV tampoco tenía un lehendakari al mando, sencillamente porque aún no existía el Gobierno vasco como tal. «Aquellos 'alderdis' nos dieron muchísima fuerza. Lo que hay que hacer ahora es volver a ese espíritu y empezar de cero. Buscar, todos unidos, la vía para volver a gobernar».
La palabra 'unidad' se repite como un tótem entre la afiliación jeltzale, no sólo por las tensiones internas ahora aplacadas, sino porque ése es precisamente el lema de hoy: 'Guztiok bat', todos a una. «Estar muchos años mandando siempre es perjudicial porque te apoltronas y tiendes a creerte el ombligo del mundo», reflexiona, autocrítico, Bengoa, uno de los pocos que reflexionan sobre lo que ha podido hacer mal el partido. «En ese período tan largo es normal que surjan criterios diferentes. Pero irte a la oposición te hace darte cuenta de muchas cosas, es como cuando vas a un hospital o a un funeral. Nos ha hecho ver que, para seguir liderando este país, tenemos que ir todos juntos y sin fisuras».
Eso sí, mantiene el tono realista al constatar que en Álava la realidad social «es la que es» y que los jeltzales deben seguir «luchando mucho», pero sin olvidar la posibilidad de pasar a la oposición. Y también lanza una pulla a las otras fuerzas abertzales: «No se ha dado la talla. Para jugar en Primera hay que sumar. Los partidillos más pequeños se tienen que dar cuenta que ha triunfado el 'divide y vencerás' e intentar cambiarlo»
Bengoa, con su experiencia a cuestas, admite una espina clavada en estos últimos treinta años: haber perdido «la batalla de la paz» y que los vascos en el mundo «sigamos estando mal vistos por el tema del terrorismo». «Pero de ahí a que un país entero esté pendiente de las fotos que se cuelgan en unas fiestas... No tienen más argumento que ése». Por eso, se siente capaz de remontar la ola: «La moral baja, ni mucho menos. Yo tengo la cabeza muy alta porque ganamos las elecciones».
URKO ITURBE
San Sebastián
«Teníamos razón quienes no creíamos en pactos con el PSE»
«La gente está caliente». Urko Iturbe, ingeniero técnico donostiarra, ve al rojo vivo el termómetro interno del partido en vísperas de su fiesta anual. No es, dice, que sus compañeros estén enfadados, sino más bien «con ganas de movilizarse, ponerse las pilas y darle la vuelta a la situación dentro de tres años», la fecha en la que él sitúa el regreso a Ajuria Enea del PNV.
Afiliado de base, sin cargo público y al borde de los cuarenta, Iturbe intenta ver el lado positivo del desalojo del poder tras tres décadas ejerciéndolo de forma ininterrumpida. «Los socialistas han conseguido unir al partido», sentencia, convencido de que la desazón y la rabia que se dejaron traslucir tras las elecciones de marzo no fueron provocadas por perder el Gobierno sino «porque el PSE hubiera engañado descaradamente a la ciudadanía diciendo que no iban a pactar con el PP». Y por eso, razona, «agradezco que vayan juntos; demuestra cierta impotencia por su parte».
Como casi todos sus compañeros, Iturbe se confiesa «animado y con confianza» e, incluso, cree que la receta para recuperar el terreno perdido es más sencilla de lo que parece: «El comentario que más escucho a mi alrededor es que hay que dejarles hacer, que hagan lo que saben y la gente les conozca; eso sólo puede ser positivo para nosotros». Mientras tanto, el militante donostiarra pide trabajo y más trabajo porque «la batalla va a ser muy dura y los medios ni están por la labor de ser neutrales ni van a perdonar».
Y, sobre todo, cree que el trance por el que ahora pasa el PNV ha demostrado que los socialistas sólo buscan «aferrarse al poder como sea». «En el partido había algunos que creían en los pactos transversales y otros que no. El tiempo ha dado la razón a los que sabían que el PSE no estaba en eso».
-Y usted, ¿a qué grupo pertenecía?
-A los segundos, claro.
ITZIAR AGIRRE
Urretxu
«Si no te ves reflejado, ganas en fuerza interior»
«Fuerte». Así se siente la guipuzcoana Itziar Agirre. «Con tanta o más ilusión de seguir trabajando por este pueblo» que en la etapa previa a las últimas elecciones vascas y «sin perder la ilusión». ¿La razón? Una de las más repetidas por los afiliados consultados para este reportaje: la arraigada convicción de que el Gobierno de López no representa a la «mayoría sociológica de este país» y, por lo tanto, es tarea urgente y prioritaria reconquistar esa parcela institucional.
«Nuestra tarea ahora es intentar convencer a la gente. Se están dando acuerdos que van en contra del pueblo vasco», dice, en sintonía con el discurso de su diputado general, Markel Olano. «La mayoría no eligió a Patxi López. La mayoría sociológica de este país no quiere eso», añade. Y de ahí, la fuerza, una de las máximas del partido, junto a la eficacia y la honradez: «Cuando sientes que lo que tienes delante no te refleja, te sale una fuerza interior para seguir trabajando más todavía», se jacta, aunque admite que la oposición responsable que puede hacer su formación consiste, básicamente, en «saber decir 'sí' y 'no'».
Otro argumento recurrente que también esgrime Agirre: la supuesta realidad paralela que dibujan los medios. «En Guipúzcoa hay un liderazgo social del PNV, eso es así». Y otro más, el de que el PSE está echando piedras contra su propio tejado: «Si siguen pactando con el PP, en las próximas elecciones ganamos otra vez». Y un tercero, que los alderdikides echarán en falta hoy a Ibarretxe en Foronda, pero no olvidarán que el partido está por encima de los personalismos. «Se le echa de menos. Como afiliada de base veo que la gente de mi entorno le añora. Siempre será muy importante para el PNV, pero nos toca recoger su herencia, la de trabajar a tope por este país y, cuando llegue el momento, buscar al mejor candidato, que será el mejor de nosotros y de Euskadi».
NAIARA ZAMALLOA
Durango
«No hay que olvidar que nuestra vocación es construir país»
La duranguesa Naiara Zamalloa insiste en que se encuentra con «ilusión, ánimo y más ganas de trabajar si cabe». Miembro también del BBB, Zamalloa, tal vez por eso, se moja menos que sus compañeros. En todo caso, recalca el «compromiso» del partido con Euskadi, tan fuerte o más en la oposición que en el Gobierno. «El domingo (por hoy) mostraremos una vez más nuestro compromiso con este país y se demostrará que el PNV está fuerte y unido», recalca la militante, que rechaza cualquier atisbo de amargura. «El Alderdi siempre es especial, es la fiesta de la familia jeltzale, la del reencuentro con amigos».
La joven burukide lamenta que, «por desgracia, nos quitaran la Lehendakaritza» y se muestra preocupada por la «inacción» del Ejecutivo del PSE, pero justifica plenamente la estrategia de oposición moderada que comanda Iñigo Urkullu. «La situación económica es la que es y no hay que olvidar que nuestra vocación como partido es y será siempre construir país»
EDER SÁNCHEZ
Amurrio
«El PNV no es un partido más; es un movimiento y eso no se para»
Eder Sánchez lleva la política en las venas. A los catorce, cuando otros sólo tienen ojos para la 'play', él se implicó en el sindicato de estudiantes del instituto. Cumplida la mayoría de edad se afilió al PNV y después estudió Ciencias Políticas. Hoy se expresa con el ímpetu de sus 28 años, enhebra datos para demostrar la fortaleza y liderazgo social de su partido -el número de alcaldías, el de votos en las diferentes citas electorales...-, asegura que la gente se acerca para arrimar el hombro e incluso para afiliarse al PNV. Se muestra vehemente mientras se prepara para acampar en Foronda, donde es el encargado de preparar la parrillada que degustarán sus compañeros de EGI. «Frustración no tengo ninguna. La frustración viene cuando no llegas tú a un objetivo, pero no cuando te impiden llegar aun habiendo ganado las elecciones como las ganamos», sentencia.
También escuchándole a él se repite la sensación de que las bases peneuvistas se han crecido porque están convencidas de ser víctimas de una situación anómala e injusta y de remar con la corriente en contra. «La realidad política del país está alterada en tanto en cuanto más de cien mil personas meten una papeleta en la urna sabiendo que es nula. Se hace un cálculo matemático de las ilegalizaciones a capricho: ¿Esa es la normalidad de la que hablan? No son mayoritarios. El PSE y el PP se unen, aunque se 'jartaron' de decir que no lo harían y a sabiendas de que ésa no es la realidad de este país. Esas cosas dan que pensar a la gente de la calle. Por eso, nuestra situación en la oposición no es equiparable a ninguna otra y por eso veremos qué pasa en cuatro años», subraya, convencido de que la mano tendida del PNV al Gobierno ya cuenta con una negativa de antemano. «Claro que el cuerpo nos pide caña, pero tontos no somos».
También él apela a conceptos como la ilusión, el ánimo y el trabajo duro. «El mal hacer de otros no nos va a quitar eso. Nosotros, a lo nuestro. Hacer, hacer y hacer sin parar». En todo caso, aunque insiste en que la moral está alta y el ambiente es óptimo, transmite cierto enfado al contar, por ejemplo, de lo que se habla en su cuadrilla o referirse al supuesto coro mediático que aclamaría a Patxi López.
«Se comenta que la gente que quiere cambiar las cosas no se toma vacaciones nada más llegar. Se comenta cómo ha cambiado el 'teleberri', que querían fichar a una de Antena 3 para EITB pero no han podido... La ciudadanía no es tonta. Si no han conseguido imponer 'su verdad' con todo su impacto mediático, por algo será», aventura.
Y, por último, el orgullo de pertenecer al PNV. «Nosotros no nos fuimos a la oposición por hacerlo mal. Nuestro líder, el señor Juanjo Ibarretxe, no era malo. Todo lo contrario: arrastró masas». Para Eder el secreto del 'todos a una' que hoy proclaman no es otro que una vieja máxima que los alderdikides mantienen incluso en la oposición. «Éste no es un partido más. Está atornillado a la realidad del país. Viene a ser un movimiento y el movimiento no se para».
AITZIBER OLIBAN
Erandio
«El Gobierno del PSE necesita ideas, aunque sean nuestras»
«Esto es un revulsivo». Aitziber Oliban es, además de militante, concejala en su pueblo, Erandio. Quizás por eso, porque sabe lo que es el manejarse día a día con las cosas de comer, se muestra bastante más preocupada por la crisis económica global -«no tiene pinta de que la situación vaya a cambiar a corto plazo»- que por la situación de su partido. «¿Duro este Alderdi? Para mí, no, desde luego. Soy optimista», dice, convencida de que, espoleado por la pérdida del poder, el partido jeltzale está ahora centrado, «mucho mejor coordinado, con ganas y con las cosas muy claras».
Aitziber habla de «nuevo reto», de «volver a conquistar espacios», pero también de «sentido común» a la hora de arrimar el hombro en tiempos de zozobra. «El Gobierno vasco necesita muchas ideas, aunque sean nuestras», ironiza. No oculta, sin embargo, su preocupación por un Ejecutivo al que ve «sin contenidos» y con cierta «agresividad» a la hora de imprimir su sello. «Tengo conocidos en el mundo del euskera y me dicen que sí lo están notando. Y para mal».

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