Han pasado más de cuatro años desde que en septiembre de 2004 se sortearan las 127 viviendas de protección oficial del barrio de San Antonio, en Etxebarri. Desde entonces los adjudicatarios han tenido que soportar varios retrasos, primero en la construcción y ahora en la entrega de llaves de sus pisos. La culpa de la demora, la tramitación de los permisos.
Los últimos plazos ofrecidos por el departamento vasco de Vivienda fechaban a finales de este mismo año la entrada a las casas de los primeros inquilinos, pero Visesa -constructora pública que ha levantado estos bloques- ya ha comunicado por carta a los futuros residentes que habrá un nuevo aplazamiento de la entrega. Según esta última comunicación los primeros propietarios en recibir las llaves de los pisos las obtendrán en febrero, otros en mayo y los últimos en junio.
Desde el Gobierno vasco se explica este cambio de planes por la «complejidad» de toda la promoción, ya que está diseminada por diferentes puntos del barrio de San Antonio y cada edificio ha seguido ritmos diferentes de construcción -algunos ya están terminados desde el verano, mientras que otros se encuentran a falta de algunos remates-. «El terreno y el estado de las infraestructuras en el momento de comenzar las obras, unido a la dificultad en la ejecución de las cimentaciones nos ha obligado a poner por delante la seguridad de las personas antes que los plazos», explicaron ayer desde el departamento de Vivienda.
Por su parte, los vecinos afectados no se conforman con estas explicaciones y califican todo este proceso de vergonzoso y de «tomadura de pelo». «Desde que se celebró el sorteo no nos han hecho ni caso cuando hemos preguntado cómo iban las obras, se limitaban a decir que miráramos en la página web, que ellos no sabían nada», se queja una de las futuras residentes de esta promoción, que recibirá su piso en mayo.
«No nos creemos nada»
Por otro lado, los afectados han reclamado al Consistorio que ejerza más presión para que no haya más retrasos. «En la carta indican que previsiblemente puedan entregarse los pisos en esos plazos, pero ya no nos creemos nada. El Ayuntamiento no tiene la culpa aunque podía solidarizarse y echarnos una mano», apuntaba otra vecina de Etxebarri y adjudicataria de una de estas VPO.