La ferrería de El Pobal, en Muskiz, dará un importante paso este año para consolidar su atractivo. El museo crecerá al aire libre, hacia la finca que lo rodea, para explicar la relación entre la restaurada maquinaria y el bosque. El recorrido botánico permitirá conocer a los visitantes las 25 especies de árboles y arbustos que se han catalogado en la zona. «El objetivo no es otro que explicar cómo el trabajo primitivo del hierro también modificó el paisaje», explica la directora del equipamiento, Marta Zabala.
En efecto, en el entorno de El Pobal se pueden apreciar especies autóctonas, exógenas e incluso frutales. La mayoría, vinculadas a la elaboración artesanal de carbón o a la obtención de madera para las herramientas que se utilizaron durante siglos en la ferrería. Destacan por su presencia, en este sentido, los robustos ejemplares de castaño, encina o haya, aunque el recinto también alberga rincones exóticos y de gran belleza como el que conforman las múltiples cañas de bambú que han crecido junto al río Barbadun.
Aprovechando precisamente la presencia del cauce, se explicarán también los distintos tipos de energía utilizadas por el ser humano a lo largo de la historia, con especial atención a la hidráulica que dio sentido al complejo de El Pobal. El nuevo recorrido exterior duplicará casi la duración de la visita habitual, hasta alcanzar las dos horas. Comenzará a funcionar en septiembre, aunque sólo de forma experimental para escolares. Si la iniciativa funciona, se extenderá después al público adulto que acude al museo los fines de semana.
Taller y laboratorio
Pero la apuesta del equipamiento cultural va más allá. Con el nuevo curso también se pondrá en marcha un nuevo taller sobre el hierro que posibilitará a los alumnos ser ferrones por un día. El museo acogerá un pequeño laboratorio con microscopios y lupas que ayudarán a diferenciar distintos minerales. Después, los jóvenes se valdrán de un horno, yunques y martillos para calentar piezas y darles forma con sencillas prácticas de torsión y limado. «Serán muy sencillas de realizar y no entrañarán ningún riesgo», asegura Zabala.
La exhibición ferrona profesional que deleita a quienes visitan El Pobal cada sábado, cuando se vuelve a poner en marcha la maquinaria de todo el complejo, se ampliará también para grupos escolares a los demás días de la semana. Otra novedad con la que el museo pretende reforzar su carácter formativo y convertirse en un referente de los centros educativos. Por otro lado, el equipamiento mantendrá las siete actividades didácticas que ha impulsado desde su apertura en 2004, entre las que figuran juegos con distintas pruebas o talleres de elaboración de talo y pan.