Las elecciones autonómicas en Galicia supondrán el primer test que medirá las consecuencias políticas de la crisis económica, agudizada después de los comicios generales del pasado mes de marzo. El adelanto de la convocatoria electoral que medita Emilio Pérez Touriño busca frenar el retroceso en votos que las encuestas atribuyen a los socialistas como consecuencia de la percepción de las dificultades financieras que tienen los gallegos.
A día de hoy, los estudios que manejan socialistas, populares y nacionalistas dan por revalidado el gobierno de coalición en la Xunta sin un desgaste significativo del partido opositor. Sin embargo, el PSdeG-PSOE aspira a convertirse en primera fuerza política por delante del PP -en 2009 los populares se quedaron a un solo escaño de la mayoría absoluta- y todos los datos apuntaban en esa dirección hasta el pasado mes de marzo cuando los socialistas experimentaron una fuerte tendencia ascendente.
Inmediatamente después de los comicios generales, ese impulso sufrió un frenazo brusco que populares y nacionalistas traducen en una vertiginosa curva descendente. «Por culpa de la crisis, pierden votos a chorro y hay encuestas que le dan un descenso de cinco puntos en sólo un mes», exagera un dirigente del PP. Los socialistas admiten que, en todo caso, la percepción de los problemas económicos por los ciudadanos detuvo el incremento de sus apoyos y por eso muchos presionan al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, para que disuelva el Parlamento a primeros de septiembre y convoque a los gallegos a las urnas para finales de octubre.
«Ahora o en julio»
«Las encuestas dicen que se puede volver a ganar si hacemos elecciones ahora. Si son más tarde, está por ver», alega un dirigente del PSOE partidario del adelanto. Hasta los más reacios a seguir las pautas de la dirección federal, que trata de convencer a Pérez Touriño para que acorte la legislatura, admiten que no hay otra fecha posible si se quieren hacer unos comicios autonómicos diferenciados. «Si no decidimos los gallegos ahora, habremos perdido la iniciativa y estaremos a lo que decidan otros porque las elecciones vascas pueden ser en marzo y las europeas serán en junio».
El pleno invierno, navidades o principios de verano son épocas inapropiadas. Por eso, José Blanco comentaba a sus colegas la semana pasada en los pasillos del Congreso: «Lo que digo es que sean ahora o en julio porque no veo otra fecha». Si el objetivo de los socialistas es el 'sorpasso' al PP, Rajoy se empleará a fondo para luchar por mantener la mayoría absoluta e incluso la posibilidad de volver al poder. La de Galicia es una cita crucial para el líder opositor, que necesita superar esta prueba para conservar el peso recién recuperado en su partido.
A pesar de las encuestas, el candidato popular, Alberto Núñez Feijoó, asegura que no maneja otra hipótesis que subir el escaño que precisa para gobernar en solitario pero habrá obtenido un resultado aceptable si evita la debacle y logra seguir como primera fuerza. Por eso Rajoy apuesta por dialogar con todos los partidos hasta el punto de haber anunciado su intención de buscar un acuerdo con el BNG si su partido resulta la fuerza política más votada. Núñez Feijoó ha reconocido, no obstante, que «sería excepcional» un pacto con los nacionalistas.
Si las elecciones son antes de diciembre y se repite la coalición en Galicia entre socialistas y BNG, Pedro Solbes tendrá el camino allanado para disponer de los dos votos de los nacionalistas en el Congreso para aprobar los Presupuestos. Sin comicios en otoño, el precio del Bloque se elevará y el Ejecutivo del PSOE tendrá más problemas.