L a causa principal de la crisis económica actual es la competencia de un conjunto de países emergentes, (China, India, Indonesia, Brasil) facilitada por una globalización de los mercados y acelerada continuamente por la vertiginosa evolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
La oferta de esos países, con abundante mano de obra cualificada, salarios y protección social más bajos que los de la Unión Europea y EE UU, está produciendo en estos últimos una pérdida de la competitividad de sectores económicos enteros. El crecimiento sostenido de la renta y población de los países emergentes, y con ello de su demanda agregada de alimentos, combustibles y materias primas, está produciendo un encarecimiento global de los mismos. Los países que hoy nos autodenominamos avanzados tenemos que reaccionar sin dilación ante esta nueva realidad que ha llegado para quedarse; de lo contrario, sufriremos en pocos años efectos devastadores sobre nuestra competitividad y por tanto, sobre nuestros niveles de empleo, renta y protección social.
En la 'nueva economía' cada vez más global y más interconectada, la vida rentable de los productos en el mercado es cada vez más corta. El triunfo está reservado a los más innovadores y rápidos en materializar sus innovaciones en el mercado. Para mantener nuestros niveles de bienestar tenemos que convertir a nuestra sociedad, nuestras organizaciones y empresas en campeones de la innovación. La pregunta clave es: ¿Qué debemos hacer para lograrlo? Debemos hacer muchas cosas en campos diferentes. Trataré de responder a esta pregunta limitándome al ámbito de la educación.
Desde una perspectiva general es claro que debemos mejorar sustancialmente la calidad de nuestra educación superior. Un dato para corroborarlo: en el ranking mundial de calidad de las universidades de 'The Times', de 2007 (que por cierto, es es el que mejor sitúa a las españolas) la Universidad de Barcelona, en el puesto 194, es la primera de ellas en aparecer. Ninguna universidad vasca está en él, y. ¡seis universidades chinas figuran entre las 100 primeras!
La educación específica para la innovación se centra en los conocimientos, habilidades, técnicas y herramientas para el fomento de la creatividad, la resolución de problemas y la excelencia en la gestión de proyectos. Hoy en día sabemos que la creatividad puede enseñarse y ser aprendida. En los últimos años se han desarrollado numerosas técnicas para promover la creatividad a nivel individual y grupal, y entre las más difundidas están las que se basan en el concepto de 'pensamiento lateral' propuesto en 1967 por Edward de Bono, profesor de las universidades de Oxford, Cambridge y Harvard.
El estudio de técnicas de creatividad y para la resolución de problemas es obligatorio ya en los currículos escolares de EE UU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia, Finlandia, Irlanda, Reino Unido, Malasia y Singapur, y es notable el crecimiento de su difusión en China.
Según Sir Ken Robinson, una autoridad mundial en educación, «la enseñanza de las téc nicas de creatividad y para la resolución de problemas debe tener, hoy en día, la misma importancia y apoyo que la enseñanza de la lectura, la escritura o las matemáticas». Las ideas creativas, para materializarse, exigen realizar uno o varios proyectos. El desarrollo del conocimiento y la educación para la excelencia en la gestión de proyectos es un 'boom' global en los últimos años, ya que facilita que las nuevas ideas y soluciones se materialicen con el alcance y características deseados, al menor coste y lo más rápidamente posible. Sólo en la Unión Europea, en Austria, Dinamarca, Finlandia, Hungría, Irlanda, Rumania, Suecia y el Reino Unido, la educación para la gestión de proyectos es ya parte del currículum educativo de la enseñanza primaria y secundaria. A los estudiantes se les enseña a gestionar proyectos adecuando las lecciones a los conocimientos y desarrollo intelectual propios de cada edad.
un niño pequeño puede enseñársele a establecer, por sí mismo, un objetivo sencillo, a definir las tareas a realizar cada semana para lograrlo en una fecha y a compartir el trabajo a realizar con sus compañeros, de acuerdo a sus habilidades. Así aprende pronto que trabajar 'por proyectos' es una alternativa mejor que formas de trabajar más rutinarias. Esta mentalización desde la niñez es clave para el desarrollo de una sociedad innovadora. En la educación superior, en 1994 sólo existían en el mundo once programas universitarios oficiales de Gestión de Proyectos. En 2008 se imparten más de 386 programas oficiales, por más de 277 universidades, de ellos 15 de doctorado y 353 de nivel máster. China es ya el líder mundial en este campo, con más de 10.000 estudiantes universitarios de Gestión de Proyectos.
En la educación específica para la innovación en nuestro país está casi todo por hacer. Para revertir esta situación, es necesario y urgente rediseñar el currículum de las enseñanzas primaria, media y superior, formar a los docentes para impartir las nuevas materias, diseñar y realizar materiales y herramientas para la enseñanza de las mismas, etcétera. Si no lo hacemos, nuestro esfuerzo para convertirnos en una sociedad innovadora sería un ejercicio voluntarista, pues nos faltaría una pata fundamental, la del conocimiento, para poder lograrlo. Un reto formidable que vamos superar, porque estamos comprometidos en hacer de Euskadi un referente europeo de innovación y... ¡sí, podemos!