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Aprendiendo respeto en carretera
Cerca de 300 estudiantes de todos los centros educativos de Primaria de Ermua participan en una campaña de educación vial

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Aprendiendo respeto en carretera
ATENCIÓN. Dos niñas conducen sus motos por el circuito ante la mirada de sus compañeros. /A. L.
«El respeto es lo más importante y con él se podrían evitar muchos accidentes». Esta era una de las enseñanzas que destacaba el alumnado de sexto curso del colegio San Pelayo en la clase práctica de educación vial que recibió ayer en el frontón Arizmendi.
Estos 26 estudiantes, junto los de quinto y sexto de todos los centros educativos de Ermua completan, en total, 272 jóvenes que este año han podido participar o pasarán, hasta el 3 de junio, por esta actividad promovida por la Consejería de Interior del Gobierno vasco.
El circuito por el que se paseaban, tanto a pie como en moto, durante la mañana de ayer es el colofón de un curso de tres sesiones, «principalmente actitudinales, que les permiten conocer los peligros que existen para que ellos tomen las medidas para evitar sufrirlos», aclaraba uno de los agentes de la Policía autónoma que se encarga tanto de las clases prácticas como teóricas de esta campaña.
Siempre con muy buen humor y bromeando, los policías se afanaban en transmitir a los jóvenes, de forma clara pero divertida, el modo de comportarse para no provocar ni ser víctimas de accidentes.
En primer lugar, se planteaba un ejercicio de reconocimiento de las señales de tráfico, pero observando sólo la parte trasera. También se les informaba sobre la necesidad de circular por la parte derecha o el sistema de preferencias cuando se circula por una vía.
Por supuesto, también se les situaba en el papel de peatones, en medio de semáforos, pasos de cebra...
Este viaje de dos horas por la circulación, en grupos, es sólo parte de una serie de clases. En días precedentes se les habían transmitido los conceptos que les permitían ahora circular siendo más o menos conscientes de la transcendencia de sus comportamientos en la carretera.
La profesora, Lourdes Gallastegi, se mostraba encantada con estas clases «porque han sido muy motivadoras, participativas y, pese a darse en el aula, han sido muy prácticas».
La satisfacción se reflejaba también en los rostros de los chavales que acudían al frontón con ganas de aplicar lo aprendido y de montar en moto por un circuito con señales, semáforos, rotondas, peatones y muchos elementos que se encontrarán en la vía, en caso de actuar, de momento, como ciclistas o peatones.
Corrigiendo errores
Entre choques, saltos de semáforos y otros errores, debidos principalmente a la ilusión de montar en las motos, se iban dando cuenta de sus errores y si no allí estaban los agentes que les 'ponían las pilas' en caso de encontrar algún fallo. Esto, sin duda, les permitirá ser más conscientes del peligro que corren en caso de no poner atención o seguir las normas, que quedó claro que conocen. Su primera experiencia como conductores permitió a Ariane Sánchez, Andrea Ramos, Iker Rodríguez, Markel Hernández, Leire Fidalgo, Ana María Dasilva y Laura Gutiérrez corroborar que «circular en estas motos es fácil, aunque se cometa algún que otro fallo como saltarse un stop». Lo peor, todos y todas coincidían: incorporarse y mantenerse en el carril derecho.

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