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Opinión

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A Miren Azkarate, con estupor (Andoni Unzalu Garaigordobil)

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A Miren Azkarate, con estupor (Andoni Unzalu Garaigordobil)
El domingo escuchaba a la portavoz del Gobierno vasco referirse a la independencia de Kosovo como «lección sobre el modo de resolver de manera pacífica y democrática conflictos de identidad y pertenencia». Cosas así le hacen temblar de miedo a uno. No sé si la frase se debe a la más absoluta ignorancia de lo que ha pasado en Kosovo o a la actitud, tan inmoral, de utilizar cualquier cosa si es para zumbar al contrario político. Ruego a todos los dioses, verdaderos o falsos, para que a nosotros no se nos apliquen medidas tan 'democráticas'. Si algo resulta Kosovo, y toda Yugoslavia, es precisamente el ejemplo arquetípico de lo que no hay que hacer para resolver de forma pacífica y democrática las diferencias étnicas e identitarias. Ruego a la portavoz que lea algo al respecto porque personas sin tanta ceguera como la suya han dejado informes escritos de lo que han visto allí. En Yugoslavia, desde la caída del muro de Berlín, han pasado muchas cosas diferentes para desgracia de las poblaciones masacradas estos años: la ausencia de democracia, el intento americano de reestructurar los polos de poder a su favor después del derrumbe soviético, la impotencia absoluta de la Unión Europea para defender la pluralidad social y la democracia en la zona y, por fin, el estallido de los diferentes nacionalismos, como monstruos llegados desde el Siglo XIX.

Sólo en referencia a Kosovo -por cierto, para los nacionalistas serbios Kosovo es lo mismo que para algunos nacionalistas de aquí Navarra: la fragua donde surge la nación-, Milosevic, en 1989, pone la primera bomba furibunda con un discurso en el campo del Mirlo, lugar de la mítica batalla durante el Siglo XIV -claro que perdieron los serbios-, iniciando la locura nacionalista. En 1989 la Serbia nacionalista de Milosevic anula la autonomía de la que gozaba la provincia de Kosovo, expulsa de la administración a casi todos los kosovares y prohíbe la utilización de la lengua albanesa en la enseñanza y los medios de comunicación. Surge un movimiento pacífico, liderado por Ibrahim Rugova, que se enfrenta a los serbios; no hay ningún acuerdo y la represión serbia aumenta. Surge la UCK, y en los meses anteriores a los bombardeos de la OTAN (sería oportuno recordar que los bombardeos de Kosovo no tuvieron el plácet de la ONU) Serbia asesina a unos 7.000 kosovares y son desplazados o huyen unos 500.000 albanokosovares.

Finalizados los bombardeos y retirado el ejército serbio, aunque formalmente la zona está controlada por la Misión de Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK), la UCK se hace con el control práctico y expulsa a unos 200.000 serbokosovares de Kosovo. La solución 'democrática' ha costado a los kosovares 7.000 muertos de etnia albanesa y un número indeterminado de serbokosovares, 500.000 albanokosovares desplazados y 200.000 serbokosovares expulsados, y a los 120.000 que quedan su presidente el domingo les decía que tranquilos, que no los iban a matar ni a robarles sus bienes; menudo futuro les espera. Viven hoy en una sociedad depauperada, con una población agraria en torno al 60% y donde las personas que superan los 65 años son sólo el 6%. Señora portavoz, la cuestión no estriba en que Kosovo sea independiente o no, sino en la cantidad de miles de veces que han asesinado o han matado la libertad para que el domingo pasado hicieran su fiesta. Una nación erigida sobre tantos cadáveres debería hacer llorar de espanto a todo nacionalista demócrata y mirar con vergüenza contenida las proclamaciones de sus independencias.

Y lo de su reciente presidente Hashim Thaci tiene su cosa. Inicia su carrera en un grupo terrorista marxista que reclama la creación de una gran Albania comunista. Se financia con todo tipo de tráficos y es apoyado y armado por los servicios albaneses. La CIA le incluye en la lista de organizaciones terroristas. Pero Hashim Thaci, muy hábil él, se pasa al enemigo y pacta con los americanos y, cambiando de nombre al grupo, se convierte en su fiel criado, boicoteando todos los intentos de pacto de Ibrahim Rugova con Milosevic (algo, la verdad, que no era muy fácil de lograr). Manda asesinar al jefe de las milicias armadas creadas por Rugova y asesina, también, a los posibles contrincantes en su propio partido u otros nacionalistas, hasta quedarse solo. Aun así tiene que esperar hasta la muerte de Rugova para conseguir la presidencia.

Pobres kosovares, de todo tipo, que tienen un Gobierno que recibe en sus despachos sombras oscuras de traficantes, qué desgracia les envuelve al convertirse en muñecos manipulados en el ajedrez de la política internacional. Y esperemos que no vaya a más, porque la Rusia actual no es el Estado desmoralizado e impotente de los años 90; ahora, ellos también quieren jugar al ajedrez con vidas ajenas.

Y nuestra pobre Unión Europea, simulando el papel de virgen virtuosa, sin ninguna opción, o voluntad, de hacer valer su influencia, sólo pretende que termine pronto la función, para así acabar con el ridículo que se ha autoimpuesto.

Señora portavoz, no estoy discutiendo si tenemos que aceptar la independencia de Kosovo o no, tal vez sí, pero a condición de aceptar además que los serbokosovares que les quedan vuelvan a Serbia. Pero sobre todo a condición de aceptar la gran derrota, la gran frustración de renunciar a la civilización y ponerles en jaulas separadas para que no se sigan matando. ¿Qué fácil es construir naciones multiculturales cuando se ha expulsado o marginado a todos los diferentes!

El problema -el gran problema- con que nos encontramos el Siglo XXI es cómo nos organizamos para no tener que matar o expulsar a los que no son de nuestra 'patria'. En la actualidad, cuando todas las sociedades, incluida la nuestra, son un conglomerado de personas libres, ¿cómo construimos una patria común? Piénselo, señora portavoz, piénselo un poco y no nos venga con Kosovo, que nos aterra.

No. No estoy discutiendo la conveniencia de la independencia de Kosovo. Sólo quiero mostrarle los ríos de lágrimas y chorros de sangre que han hecho posible que el domingo pudieran escribir en Pristina 'Recién nacido'. Y sí, señora portavoz. Tengo que reconocer que Kosovo, y toda Yugoslavia, es un ejemplo para nosotros. Mire con atención lo que ha pasado. Léalo con ojos bien abiertos. Encontrará una guía segura de lo que exactamente no hay que hacer en nombre de la libertad.

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