-Ése es el objetivo fundamental de quienes han promovido este proceso. No tanto la de López y Ares. Pero igual se les vuelve en contra, porque lo que se está planteando es un procesamiento con claro impulso político, donde lo que se criminaliza es el diálogo con todos, que no es más que un mandato contenido en el programa electoral. En ese caso, el procesamiento debía haber comenzado cuando nos presentamos a los comicios. Por otro lado, me parece bien que el señor Ruiz Piñeiro (presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco) manifieste problemas de agenda para acudir a la recepción del lehendakari. Lo que no me parece tan correcto es que se sienta apto para participar en el procesamiento del lehendakari cuando en el trámite ha estado dando la razón constantemente al Foro Ermua. Es poco presentable.
-Sus críticas a la Justicia han sido reiteradas.
-Tenemos la obligación de ser muy claros en la defensa de los derechos y la libertades fundamentales de los ciudadanos. Siempre he manifestado mi respeto a quienes, desde el ámbito de la Judicatura, actúan con gran profesionalidad. Lo que no puedo decir es que todos lo estén haciendo así. Ahí tenemos los ejemplos que se están dando en la cúpula del CGPJ, en el Tribunal Constitucional, o el ejemplo casi de reyerta que se está produciendo en el entorno del TSJPV. Todo esto crea una sensación de una Justicia politizada. El PP perdió las elecciones hace cuatro años, pero se instaló en algunas instancias del Poder Judicial donde ha intentado controlar la actividad política de los gobiernos. El PP se ha servido de jueces afines para compensar el poder político que perdió al salir de La Moncloa.
-Existe el riesgo de deslegitimación de la Justicia.
-Que nadie entienda la crítica que hacemos hacia algunas resoluciones judiciales como una deslegitimación de los jueces, porque no es cierto. En democracia no hay terrenos intocables para la crítica respetuosa. Que nadie pretenda hacer de los jueces una especie de casta de infalibles, porque no lo son. Del mismo modo que los políticos y los gobiernos nos equivocamos, los jueces, en ocasiones, también lo hacen.






